La bioconstrucción, una elección que crece en el departamento Santa María

Sociedad 09 de julio de 2019
En una charla con Mi Valle, los arquitectos Alejandro Macchione y María Rosa Mandrini, quienes forman parte de los talleres para las construcciones "amigables" con la naturaleza en el Valle, cuentan cuales son las bondades de estas obras que se trabajan de manera abierta a la comunidad.
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La bioconstrucción, una elección que crece en el departamento Santa María

Los arquitectos Alejandro Macchione, María Rosa Mandrini y Natalia Guendulain forman parte de los talleres para las construcciones "amigables" con la naturaleza en distintos sectores del departamento Santa María. Una buena costumbre que se ha contagiado y crece día a día. La biblioteca comunal realizada con técnicas de bioconstrucción fue inaugurada hace pocas semanas en La Serranita y fue tomando forma a través de varias manos.

El corte de cinta simbólico se realizó el 15 de junio y fue una verdadera fiesta, donde quienes formaron parte no sólo compartieron un brindis y proyección de videos; sino también mucho arte de la mano de Ana Aguirre, Maira Do Mundo y Cecilia Ávalos mediante la Narración trilingüe, Las voces del Florencio (director Bernardo Yde), la agrupación coral Clave de Tiempo, Cuatro Ríos (Duo de tango con Antonio Pichi Perez – Ile Pez), Contra Viento y Madera - Dúo, Débora Carranza con Acrobacias, el cantautor Marcos Navarro y Mauricio Abba y su grupo.

En una charla con Mi Valle, los profesionales cuentan de qué manera comienzan a implementarse los talleres, los cuales terminan en obras abiertas a la comunidad, y la importancia de utilizar la bioconstrucción como una alternativa del "buen habitar".

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¿Cómo llegan a este tipo de construcción?

Macchione: La inquietud sobre la bioconstrucción o arquitectura de tierra nos llega a través de una revisión sensible con respecto a la situación de la humanidad en cuanto a su “habitar”. Entendemos que no lo hacemos de manera consciente y ésto nos lleva a generar un desequilibrio muy grande entre cómo construimos y cómo vamos utilizando los recursos que nos brinda el entorno. A partir de ese desequilibrio se van generando todas estas situaciones que ya conocemos como el calentamiento global, el desmonte, etc; todo eso fue lo que ocasionó que comenzáramos a preguntarnos qué podíamos hacer nosotros desde nuestro lugar, desde nuestra profesión, y en la facultad quizás no había muchas respuestas por el año 2010. A partir de eso comenzamos a buscar en otros lugares, nos llegamos a diferentes mingas, por conversaciones con distintas personas, empezamos a participar de la construcción con tierra de una manera quizá intuitiva para luego derivar en una investigación más profunda sobre el tema.

¿De qué se trata esa búsqueda?

Macchione: Está enfocada a cuestiones técnicas, con una manera distinta de concebir la transmisión del conocimiento, un poco diferente a la que tuvimos mediante el sistema académico, (pero al margen de esta otra revisión crítica); nos centramos en ver qué podíamos hacer nosotros como arquitectos. Comenzamos a investigar, a hacer cursos y así comenzaron a llegar los primeros proyectos de manos de privados y después, casi a la par, nuestra casa. Esta casa es como un pequeño centro experimental, con distintas técnicas de construcción con tierra, con cubierta vegetal; hemos probado un montón de cosas, es más, ahora estamos probando unos templadores solares, estamos continuamente midiendo la temperatura y humedad para realizar evaluaciones. A partir de la experimentación propia, a través del conocimiento adquirido, comenzamos a construir.

Mandrini: soy becaria posdoctoral de CONICET y mi tesis doctoral estuvo centrada en investigar los procesos colectivos de construcción con tierra en las zonas serranas de la provincia de Córdoba, focalizada en la comprensión de estos tipos de construcción que han reaparecido en los años 80 a través de una concientización de la necesidad de cuidar el medio ambiente, entre otras cuestiones. Actualmente investigo las construcciones de adobe en el hábitat rural que han sido atravesadas por la política de erradicación de la enfermedad de Chagas, trabajando sobre los argumentos necesarios para evitar que derriben el patrimonio material y cultural que representan esas viviendas. Debido a que el problema de la vinchuca no lo compone el material con el que están construidas, sino en el modo en que se realizan las terminaciones (revoques, techos, etc). Con Alejandro no trabajamos juntos pero si nos complementamos a la hora de plantear los talleres de las bibliotecas porque estuvimos juntos dentro de esos procesos, compartiendo también con la arquitecta Natalia Guendulain.

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¿Cuando surge la primera construcción de este tipo en la zona?

Mandrini: La primera fue en La Serranita, a través de talleres avalados por el Ministerio de Educación de la provincia de Córdoba. La idea fue construir con vecinos la biblioteca comunal y hace poco se ha podido inaugurar. Eso nos pone muy contentos. Los talleres constaron de 12 encuentros y se decidió construirla con técnicas de bioconstrucción porque nos parecía interesante poder compartir este tipo de arquitectura a la sociedad y como una posibilidad de replantearnos los actuales modos de habitar. Poder, además, abrir los talleres para quienes se querían formar y vincular con este tipo de construcciones. Esto sucedió primero en La Serranita y al año siguiente en Los Aromos con la biblioteca popular La Urdimbre.

¿Cómo se eligen los materiales?

Mandrini: La elección está centrada en materiales que tengan el menor impacto ambiental posible pero sin desconocer los requerimientos constructivos y estructurales que necesita un espacio para poder ser habitado conscientemente. Tomamos lo mejor que nos ofrece el material tierra y otros materiales naturales como pueden ser la paja, la arena, etc, pero siempre en combinación con otros materiales industriales como el cemento, la cal, o el hierro para la estructura y fundaciones. Luego la estructura la construimos de madera, una estructura sismorresistente con las triangulaciones correspondientes, y finalmente los muros que constituyen el cerramiento vertical. En el caso de la biblioteca de la Serranita hicimos una pared de adobe y otra de quincha. La ubicación de cada una de las técnicas constructivas de tierra tuvo que ver con la cuestión bioclimática, pensando la mejor ubicación para recibir la energía del sol y poder aislarnos en las orientaciones que lo requerían. Para el techo elegimos una cubierta vegetal porque creemos que aporta al mantenimiento de las condiciones climáticas interiores.
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¿Ventajas de la bioconstrucción?

Mandrini:  Tomamos a la biconstrucción no sólo como la elección de materiales de bajo impacto ambiental, sino como el empleo consciente de recursos que engloba un hábitat y el estudio de su desarrollo en el entorno natural donde se asienta.
Empleando estos criterios creemos que las ventajas son muchas. Una de ellas es la capacidad que tiene de mantener estable la humedad del aire, una humedad relativa entre el 50 y el 70% del espacio interior, y ese punto es muy positivo para la salud. También podemos hablar de la baja huella ecológica que implica la obtención de estos tipos de materiales en la obra. Otro tema más importante aún es que en la vida útil de estas construcciones, el consumo de recursos para acondicionarlas es considerablemente menor que en una construcción realizada con materiales industrializados, ya que se logra calefaccionarla con poco, y prácticamente no necesitan refrigeración, (en este punto tiene mucho que ver el techo vivo o cubierta vegetal, ya que se estima que un 80% de las pérdidas y ganancias de calor se generan a través del techo). Esto se logra además mediante un adecuado diseño bioclimático del conjunto. Por otra parte, los muros de tierra también actúan como aislantes acústicos, son muy buenos para absorber ruidos del ambiente y que no afecten al interior de la vivienda. Finalmente, otra de las ventajas es que las paredes son reciclables en un gran porcentaje; por ejemplo cuando uno necesita hacer una reforma y se requiere derribar una pared, gran parte de ese material puede volver a utilizarse, es decir, se evita genera un container de escombros como en la mayoría de las construcciones.

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