La mampostería, una elección clave en la construcción

Espacio cedido 07 de julio de 2019
El arquitecto Carlos Grisolía, brinda el tercer capítulo de "Crónicas del buen arte de construir", un escrito que pone sobre la mesa el ABC de las técnicas más adecuadas.
WhatsApp Image 2019-07-07 at 10.24.25 AM
La mampostería, una elección clave en la construcción

La elección del tipo de mampostería a utilizar para materializar las paredes y muros de una construcción, depende de algunos factores:

1- Gusto del cliente,

2- Necesidad de resistencia para soporte estructural,

3- Capacidad de aislación térmica e hidrófuga.

Esta etapa de obra es la que comienza a dar forma y se puede vislumbrar de una manera más clara, los volúmenes y espacios que va materializando la envolvente vertical de la construcción. Es por ello que es muy importante entender que es en este momento cuando al futuro usuario se le revela la escala y magnitud de su futuro hábitat.

La mampostería se compone del mampuesto (ladrillo, ladrillon, bloque cementicio o cerámico, y otros tipos) y del mortero de asiento, o mezcla necesaria para adherir unos a otros para conformar un plano de comportamiento homogéneo. En este punto se presentan algunas falencias a la hora de la construcción, y es aquella que algunos albañiles creen que no es necesario el tomado de juntas verticales con el mortero de asiento. Esta omisión (la de no colocar mortero en las juntas verticales) hace que el plano de mampostería trabaje de manera no homogénea.

Es básico que el director técnico de la obra tenga la certeza absoluta que el elemento que eligió para materializar la envolvente vertical, cumpla con los requisitos mínimos de resistencia a la compresión. Por lo tanto es menester que si el fabricante del ladrillo, bloque o elemento elegido, no nos brinda una certificación (C.A.T. certificado de aptitud técnica) del producto, se realice antes del empleo del mismo, un ensayo de laboratorio de algunos elementos elegidos aleatoriamente, consistente en averiguar la capacidad resistente de ellos.

La tarea de montaje de la mampostería, es la que se aprecia con mayor velocidad, y es un indicador para el futuro usuario que la programación de obra “va bien”. Pero a no engañarse, una vez que se asciende en el nivel de construcción, es decir superado el metro y medio desde el suelo, la tarea se ralentiza, debido a que es necesario el montaje de estructuras temporales como andamios y barandas, para concretar la labor. Estas tareas de armado y desarmado de andamios, lleva su tiempo y por lógica, mientras mayor altura tenga el muro, mas lenta se hará su construcción.

Sugerencias para un correcto montaje de la mampostería

Replantee en horizontal y en vertical antes de “pegar” los mampuestos. Esto es ni más ni menos que presentar en horizontal, desde donde arranca y hasta donde llega el muro, y luego en altura, marcar en las reglas que harán de guía para lograr la verticalidad, las separaciones necesarias que nos darán el nivel de la hilada.

Haga verificar que las reglas guías no se desplacen ni muevan. Esto se logra con una buena fijación de aquellas mediante otras accesorias que conformen triángulos usando el suelo como tercer lado. A medida que se avanza en altura de montaje es conveniente verificar el aplomo de las reglas. Suele ser este proceso de verificación, una gran ayuda para no terminar con paredes desplomadas que para “enderezarlas” se habrán de revocar con grandes espesores de mezcla.

Trate de evitar riesgos innecesarios. Los andamios deben tener barandas, no se debe cargar sobre los tablones de andamios los mampuestos que van a ser luego utilizados, y por último trate de apuntalar provisoriamente la mampostería que aun no fue enmarcada con el encadenado, para evitar posibles derrumbes por vientos o movimientos del suelo.

La mampostería puede ser revocada o revestida a posteriori. Pero en caso que se pretenda dejar el material visto, es fundamental tomar correctamente las juntas entre mampuestos con mortero cementicio, y luego impermeabilizadas correctamente. Para finalizar, recordar que el agua utilizada para mojar mampuestos y generar las mezclas, disuelve sales presentes en los materiales, que al evaporarse el agua sobrante, conforman el llamado vulgarmente “salitre”. Un mito al respecto es creer que si se lavan con ácido muriático diluido en agua, neutralizamos el efecto. Pues bien, no es así. El ácido muriático solo sirve para decapar superficialmente el mampuesto y limpiar aquellas manchas de mortero que pudieren haberse adherido. Pero lejos está este ácido de tener un efecto neutralizador de la presencia de sales. Para ello la única opción es luego de realizar una limpieza de la superficie, impermeabilizarla con algún químico formulado para tal fin. Los hay de base acuosa y en base al solvente, y la aplicación de uno u otro debe ser definida por un especialista.

Arquitecto Carlos A. Grisolía

Director de CETArq

[email protected]

Boletín de noticias