Abuso en el colegio de José de la Quintana: finalmente el profesor se declaró culpable

Judiciales 21 de febrero de 2019
Hoy concluyó el juicio. La condena para el docente, que estaba acusado de tres abusos a estudiantes, fue de tres años de prisión (en suspenso), inhabilitación para ejercer cargos públicos y prohibición de acercarse a las menores. Actualmente estaba trabajando en el Ministerio de Educación.
Profesor A
Abuso en el colegio de José de la Quintana: finalmente el profesor se declaró culpable

Tres años de prisión (en suspenso), inhabilitación para ejercer cargos públicos y prohibición de acercarse a las menores, fue la condena que recayó hoy en Homero Rodríguez, el docente que estaba acusado del abuso sexual simple de tres niñas, que en ese momento tenían entre 12 y 13 años de edad.

Los hechos se produjeron en el colegio de José de la Quintana, institución que luego que se hicieran públicos los casos, cambió directivos, al menos, dos veces debido a que la directora de aquel momento era justamente la esposa del acusado. 

El juicio comenzó este miércoles en la Cámara 1° del Crimen. Ese día declararon la madre de una de las niñas, el docente imputado, y dos testigos más. Las declaraciones inevitablemente se inclinaron a favor de las víctimas, pero se esperaban varios testimonios más por lo que las jornadas judiciales se extenderían hasta la semana que viene. 

Sin embargo, este jueves por la mañana ocurrió algo inesperado. Rodríguez pidió hablar y confesó que era culpable de lo que se lo acusaba. "Pido disculpas a las estudiantes y a sus familias por lo que pasó", dijo, y el juicio concluyó antes de lo esperado.  Solo algunas horas antes, había manifestado que no entendía porque se lo acusaba de eso y que se trataba de una "injusticia", porque "yo di la vida por ese colegio", había dicho. 

"Estamos conformes. Si bien hay precedentes en este tema, no es común que el acusado se declare culpable. Esto no solo sirvió para ratificar todo lo que las damnificadas habían declarado, sino también para preservar la integridad de los testigos, muchos de ellos adolescentes que se iban a sentir expuestos a esta situación", relató el abogado Agustín Caferatta, quien tenía a cargo la querella de una de las familias damnificadas. Además agregó: "Lamentablemente es común en este tipo de casos, que la gente culpe a las víctimas, cuando en realidad no tienen culpa de nada".

Al concluir el juicio, Carola, madre de una de las adolescentes, manifestó a Mi Valle: "Este resultado es para todas aquellas personas que dudaron de mi hija siendo menor, con 12 años, con absoluta inocencia y bancándose todo tipo de burlas y comentarios de la sociedad. Quiero comunicarles que no le deseamos el mal a nadie a pesar de daños irreversibles que ocasionaron. Creemos en la Justicia y en Dios por sobre todas las cosas".

A pesar de las fuertes acusaciones, las pruebas y los testimonios, en aquel momento, Rodríguez estuvo detenido un mes y luego fue trasladado a otro colegio de una localidad del Departamento Santa María, donde tenía contacto con menores diariamente. Al poco tiempo, y a raíz de las quejas de la comunidad educativa, fue trasladado nuevamente al Ministerio de Educación, y quedó casi como un secretario del Inspector de Zona. 

Al docente se lo acusó de "manosear y besar" a las menores, y de coacción. 

El caso que desenmascaró al profesor

La madre de la niña, que hoy tiene 16 años, cuenta en primera persona algo de todo por lo que pasaron luego de los hechos. Se trata del caso que desenmascaró al docente que hasta ese momento actuaba con total impunidad en el colegio. 

"Mi hija tenía 11 años cuando entro al secundario de José De La Quintana, ella tuvo un problema con el profesor de taller y a raíz de esos problemas no quería ir más a la escuela. Perdió mucho peso, se me vino muy abajo. Yo la llevaba a psicólogos por qué sabía que algo había pero ella no me lo quería decir por una cuestión de miedo, tenía mucho miedo y vergüenza también. Un día se fue a Córdoba con una amiguita a pasar unos días y con la mamá de esta nena se soltó, pudo hablar y contarle que aquel profesor que ella tenía de Taller la había besado en la boca y manoseado. La mamá de esta nena me llamó a los días para citarme a tomar un café en Córdoba. Hablé con mi hija, (que hoy tiene 16  años) para pedirle una explicación, qué pasaba que esta mamá quería hablar con tanta urgencia conmigo, y la nena lloró, le dio un ataque de llanto. Nunca imaginé ésto. Comenzó a contarme y me dijo algo que me enojo muchísimo, y es que ella ya había hablado con el vice director y con el psicólogo de la escuela, ella ya les había dicho a través de cartitas que no la dejen tener clases con este profesor y nunca me informaron de lo que estaba pasando. 

Lo primero que hice, porque no sabía qué hacer, fue hablar con una profesora de Inglés de mi hija porque tenía buena relación con ella  y con la directora que en ese momento era la esposa del profesor de Taller. La profesora quedó shockeada, no pudo explicarme que había pasado e inmediatamente fui a hacer la denuncia. Después, esta misma profesora, se le puso en contra a mi hija, le hizo la vida imposible, le hizo pasar muchísimos malos ratos durante el tiempo que mi hija continuó en ese colegio. Al parecer y por dichos de los mismos alumnos, actuaba de este modo porque esta profesora tenía alguna situación amorosa con este mismo profesor e incluso mi hija los vio en situaciones muy comprometedoras en el colegio.

Después, a raíz de investigaciones que se hicieron y gracias al fiscal Peralta Otonello, retiraron a la directora que nunca labró un acta siendo que varios padres fueron a quejarse por el mismo motivo. No había actas de su marido ni  de casos en los que él estaba involucrado. Posteriormente a él lo detuvieron un mes y hubo más denuncias de otras madres que les pasó algo parecido con sus hijas, siempre con este mismo profesor y obviamente la causa se pudo llevar a juicio. 

Mi hija sufrió mucho bullyng por parte de esta profesora y de algunos otros profesores que dejaron de saludarla, la hacían a un lado,  y los chicos también le hacían muchas burlas o amenazas. La verdad, que terminó su año sumamente mal pero aun así se esforzó mucho, y no se llevó materias.

Llegó a tal punto la situación que tuvimos que mudarnos, porque había todo tipo de rumores. La gente, sin saber, juzgaba y fue muy difícil para nosotras.. sobre todo para mi hija. Ella continuó con asistencias psicológicas por estos casi 4 años".

Foto ilustrativa

No se muestran imágenes del juicio ni se dan datos identificatorios de las menores, para preservar la identidad de las víctimas, que aún son menores de edad. 

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