Esos días de verano: cómo eran las vacaciones en Córdoba hace 70 años

Sociedad 07 de enero de 2019
Las sierras de Córdoba comenzaron a definir su perfil turístico en las primeras décadas del siglo 20. Cómo fueron cambiando las modas, los íconos culturales, la música, los paseos y los hábitos de los veraneantes desde 1940.
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Esos días de verano: cómo eran las vacaciones en Córdoba hace 70 años

Esta es la década en la que el cuarteto aparece, cuando en 1943 se funda el Cuarteto La Leo, con Leonor Marzano. El popular género cordobés tardó varios años en expandirse y extenderse a otros puntos de la provincia.

Es, también, la década en la que las Sierras comienzan a presentarse como una alternativa para todo el mundo en el verano. En los primeros años del siglo 20, las Sierras eran aún el destino elegido para personas con enfermedades respiratorias o para familias aristocráticas que disfrutaban de la naturaleza de los grandes hoteles, como el Sierras de Alta Gracia o el Edén de La Falda, según consta en el libro Memorias íntimas de Córdoba, editado por La Voz.

Por esta época, también, llegaba a Córdoba la Coca-Cola, según se comprueba en avisos publicitarios del diario. De a poco, la botella curvosa reemplazó en popularidad y masividad a la bebida de entonces, la Chinchivira, y se instaló como un guiño refrescante de los veranos.

La radio y los radioteatros que se realizaban aquí pasaban por su momento de mayor esplendor, también marcando un consumo masivo, con giras de los actores a varias localidades de la provincia.

Los ríos que estaban en localidades cercanas a la ciudad, como La Calera o Saldán, eran el destino elegido para subirse al auto familiar y hacer un picnic cerca del agua.

Hasta 1920 y los primeros años de 1930, los trajes de baño de hombres y mujeres respondían a una moral más pacata, pero en 1940 los hombres ya usaban el torso al descubierto y las mujeres (las que se animaban) mostraban trajes más cómodos.

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DÉCADA DE 1950

En 1953 se comienza a fabricar en Córdoba la moto Puma, que en poco tiempo se convirtió en un automotor muy vendido, que permitía a las parejas o a los grupos de amigos veraneantes hacer una “escapada” a lugares cercanos de las Sierras.

Los primeros años de 1950, marcados por el peronismo también en esta provincia, fueron la época de gloria (que se extendió hasta la década de 1960) de las colonias de vacaciones, hoteles y casonas donde los sindicatos invitaban a sus afiliados a pasar el verano.

Muchos de estos espacios en los que descansaban trabajadores textiles, metalúrgicos, papeleros, viajantes, de la madera, de la alimentación, del comercio y muchos otros estaban ubicados en el Valle de Punilla, en localidades unidas por la ruta 38. La Falda, Valle Hermoso o Huerta Grande, así como otras localidades de Sierras Chicas, vieron duplicada su población en los meses de calor con la llegada de las familias de veraneantes.

Por esta época, también, según el libro Memorias íntimas de Córdoba, se habilitó el camino de las Altas Cumbres hacia Traslasierra y creció la infraestructura de Calamuchita, lo cual diversificó las opciones de destinos y trajo veraneantes de todo el país.

Por entonces, el Winco era un objeto que ya convivía con la radio en las casas de algunas familias, y que permitía escuchar a las figuras icónicas de la década, como Paul Anka, Bill Haley o Elvis Presley, que traían los primeros sonidos del rock and roll a las ciudades de Córdoba que aún no lo conocían.

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DÉCADA DE 1960

La década de 1960 consolidó lo que había empezado en la anterior: las colonias de vacaciones continuaron recibiendo a cientos de turistas y los lugares que antes eran exclusivos abrieron las puertas a otros públicos, como Mar Chiquita y sus famosas aguas con propiedades curativas y especiales.

Por las calles, el paisaje motorizado mostraba autos como el Fiat 600 o Renault Torino, las naves que llevaban a los paseantes a destino.

Canal 12 de Córdoba transmitió por primera vez en 1960 y así la televisión empezaba a llegar a los hogares y marcaría esta década con productos como Búfalo Bill y, luego, con los primeros noticieros locales.

Pero esta década también presentó otro hito importante para las vacaciones cordobesas. “Fue en el verano de 1961 cuando los viajeros que surcaban la ruta del Valle de Punilla se encontraron, al llegar a Cosquín, con que un escenario interrumpía el tránsito: los coscoínos, que querían dejar atrás el estigma de la tuberculosis, habían dado a luz al Primer Festival Nacional de Folklore, para enarbolar la bandera del canto nacional”, explica el libro Memorias íntimas de Córdoba. Cinco años después, comenzaba el Festival de Jesús María.

Grandes figuras del folklore como José Larralde, Jorge Cafrune o Los Chalchaleros visitaban estos festivales y atraían a un público que cambiaría para siempre el perfil de los veranos cordobeses y que alimentaron de turistas a los hoteles, hosterías, alojamientos y campings.

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DÉCADA DE 1970

Las playas de los alrededores de Villa Carlos Paz, balnearios como el de Costa Azul, sobre el río Anisacate, y otros espacios hoy tradicionales se establecieron como lugares predilectos en la década de 1970.

Las lanchas y distintas embarcaciones que se veían sobre el lago San Roque eran todavía un fondo romántico para las parejas de recién casados que se tomaban fotos ahí.

El Renault 12 y el Peugeot 404 eran los automotores más vistos y en El Club del Clan aparecían con regularidad Palito Ortega y Leo Dan. En el cuarteto, Carlitos Rolán era el amo y crecían cerca de él el Cuarteto Berna, Coquito Ramaló y Carlos “la Mona” Jiménez.

La de 1970 fue, también, la década de la dictadura militar, del incipiente hippismo que marcó la moda de la generación joven del momento, del Mundial de Fútbol de 1978.

En Córdoba, muchas de las costumbres de verano quedaron registradas y parodiadas con risa y afecto en la revista Hortensia, creada por Alberto Cognigni, que apareció en 1971 y que ya en sus páginas mostraba el hábito de los cordobeses de huir en verano o en fines de semana calurosos a refrescarse en los ríos cercanos.

Fue la década en la que crecieron también los boliches de Carlos Paz y las “confiterías” empezaron a cerrar en horarios más tardíos.

Las modas de trajes de baño pacatos para ir al río o a la pileta ya habían quedado atrás hacía mucho y las bikinis se habían ganado un lugar.

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DÉCADA DE 1980

Si el Fiat 600 era el auto que marcó la década de 1960, el 147 fue el que transitó la de 1980. Económico, práctico y resistente, era el modelo que llevaba y traía a los jóvenes a los boliches.

Si bien existían desde años anteriores, en 1980 la vida nocturna se consolidó entre el público más joven, tanto en discotecas de Villa Carlos Paz (como Keops, Molino Rojo o Khalama) como en la de otros destinos elegidos por el turismo joven, como Mina Clavero, donde bandas de música pop como Culture Club empezaban a ganar territorio y circulaban de mano en mano en casetes grabados entre amigos.

“El destape” de 1980 se vivió con fuerza en el registro de los diarios de la época, en la moda de trajes de baño y bikinis más pequeñas, con el estilo de “malla cavada”. “En la playa, los adonis de toda talla y pelaje sacan a relucir cuerpos bronceados de antemano, a fuerza de voltios y amperes, caras prolijamente ‘descuidadas’, patillas rigurosamente rapadas, pero ordenadamente ‘desacomodadas’, y hasta el más ínfimo detalle depilado con maniático celo”, decía una crónica de La Voz publicada en febrero de 1985.

La avanzada joven se notó también en el festival La Falda Rock, impulsado por Mario Luna, toda una leyenda de la década y un estandarte del rock nacional, que cambió la edad y el perfil de los visitantes de La Falda por varios veranos.

En la música cordobesa, las bandas de cuarteto que más sonaban, cada una con su estilo, eran Chébere, Trulalá y Los Chicos Orly.

Fuente: La Voz del Interior