Alta Gracia: familia condenada por comercialización de estupefacientes

Judiciales 13 de septiembre de 2019
Se trata de una mujer y sus dos hijos, quienes habían montado un "Kiosco" en su casa de barrio Parque del Virrey. La denuncia llegó a la FPA de manera anónima.
Alta Gracia: familia condenada por comercialización de estupefacientes
Alta Gracia: familia condenada por comercialización de estupefacientes

La Cámara en lo Criminal y Correccional de 6º Nominación de Córdoba condenó a una familia de Alta Gracia por comercialización de estupefacientes, imputación a la que se le sumaron otros delitos de los que también fueron parte.

Se decidió a través de un juicio abreviado llevado adelante hace pocos días, donde los acusados: Adela Iriarte (42), y sus hijos Claudio y Edgar (20 y 24 años) confesaron su participación. "Lo hice por mis hijos", habría dicho la mujer que montó en su vivienda de barrio Parque del Virrey un "kiosco" donde sus hijos y allegados se encargaban de vender drogas.

Al lugar llegó la Fuerza Policial Antinarcotráfico, quienes llevaron adelante una investigación de varios meses, y pudieron corroborar la veracidad de la denuncia anónima que llegó a través del 0800 888 8080.

Adela Iriarte, fue condenada por los delitos de daño calificado reiterado y coautora de comercialización de estupefacientes a cuatro años de prisión. Edgar, por su parte, fue imputado como coautor de comercialización de estupefacientes y se le impuso la pena de tres años de prisión; mientras que Claudio fue declarado autor responsable de los delitos de portación ilegal de arma de guerra y encubrimiento, hechos llevados adelante cuando aún era menor de edad por los que no se cursó pena. Además, fue imputado como coautor de violación de domicilio, daño continuado agravado por la participación de un menor de edad,  amenazas calificadasabuso de armas agravado por la intervención de un menor de edad  y como coautor de comercialización de estupefacientes por lo que se le impuso la pena de cuatro años de prisión.

Más delitos y ajustes de cuentas

La familia fue partícipe, además, de otros hechos delictivos que comenzaron hace varios años atrás. Uno de ellos, ocurrido en el 2012, tuvo que ver con la huída del "Muqueño" (Claudio) -que tenía 17 años de edad- a un control en la vía pública y su posterior detención que fue repelida por la madre y familiares a golpes de puño y pedradas contra los efectivos que llevaban a cargo el procedimiento; donde además se le secuestró al joven una revolver calibre 38. A raíz del hecho, varios policías resultaron lesionados, y dos móviles sufrieron daños.

Varios años más tarde, en 2017, el mismo joven ya mayor de edad, en compañía de hermanos y amigos, uno menor conocido como "Chuky”, y portando algunos de ellos armas de fuego, ingresaron a la parte de adelante de una vivienda ubicada en Fernando de la Peña y comenzaron a arrojar piedras y botellas de vidrio en contra de la casa que impactaron en el frente y en los laterales. Minutos después el "Muqueño" se dirigió al fondo y comenzó a patear la puerta de chapa que da al patio, logrando romperla.  Después, tanto él como el menor y otro sujeto más efectuaron varios disparos con las armas de fuego contra vivienda en la que se encontraba una mujer y su nieta, y la amenazaron desde afuera. El hecho concluyó cuando hijos de la mujer salieron armados de la casa y le dispararon a uno de los Iriarte, quien sufrió heridas menores. 

Tiempo después, la misma mujer y sus hijos escucharon varias detonaciones que provenían supuestamente del fondo de su vivienda, por lo que los jóvenes subieron al techo y vieron como el "Muqueño" y "Chuky" transitaban armados por calle Fortunata González. Tras advertir que los observaban, el mayor de los Iriarte le apuntó con el arma de fuego y efectuó dos disparos que no lograron dar con el objetivo. A metros de allí, fueron detenidos. 

"Los Iriarte" son conocidos en la zona, y tuvieron a maltraer durante bastante tiempo a los vecinos del lugar, quienes observaban con estupor los hechos de violencia entre "bandas",  y además, en muchos casos, eran víctimas de sus delitos. 

La madre, quien además tiene una hija adolescente con discapacidad, recibió la tercera condena por venta de drogas. Los hijos, ahora mayores, desde corta edad, pasaron su adolescencia en Institutos de Menores con esporádicas salidas, y después en la cárcel de Bouwer. Todos con una pronunciada adicción a los estupefacientes, que comenzaron a tratarse en el instituto carcelario.

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