Murió Elvira Ceballos, pero quedó su legado en la música

Cultura 06 de septiembre de 2019
Con un talento único y un gran sentido del humor, Ceballos se sobrepuso a todas las dificultades que le puso la vida. En marzo había cumplido los 70 años.
Murió Elvira Ceballos, pero quedó su legado en la música
Murió Elvira Ceballos, pero quedó su legado en la música

l dolor no se hizo esperar en las redes apenas se conoció la noticia. También la alegría, con la que Elvira Ceballos exigía que la despidiesen. La gran pianista nacida en La Falda falleció a los 70 años, después de estar internada unos días en la Clínica Caraffa, la única adversidad que no pudo superar en su difícil vida.

“Ni se molesten, se van a morir las dos”, le dijeron los médicos a los padres de Elvira por el delicado estado de salud que tenían ella y su hermana desde niñas. Le sacó 70 años de ventaja a la muerte, contra todos los pronósticos.

La música sin dudas fue el refugio, el espacio de sanación. También la decisión de vivir lo que le quedaba con alegría. Cuando quedó ciega, su madre le decía a la Virgen que si le devolvía la vista la mandaría al coro de la iglesia. “Le hubiera prometido que me iba a mandar a pintar, si no hace falta ver para cantar”, dijo a La Voz con el sentido del humor intacto tiempo atrás.

Una vez radicada en Córdoba junto a su familia, para poder seguir la escolarización especial, la música llegó a Elvira. Ella no quiso estudiar guitarra, pero al poco tiempo tocó junto a su maestro en las radios de la época, pero nunca se consideró una niña prodigio. “Yo no tuve niñez, siempre me creí grande. Al punto tal que en una oportunidad fuimos a una procesión, en donde les daban alfajores a los chicos y yo no los quise recibir. ‘Déjelo para los chicos’, dije. Así crecí, creyéndome grande. Pero porque ya era madura, salí a tocar desde los 7 años, a trabajar de noche. A los 15 ya era independiente, hacía rato que andaba sola, pero todavía sin pintarme. Recién a los 15 me compré un lapicito y empecé a maquillarme”, relataba.

Terminó el secundario rindiendo libre, para dedicarse a la música, y rindió las materias del Conservatorio Provincial. Cuando quiso entrar como alumna regular, no la quisieron recibir. “Ellos estaban acostumbrados a la perfección y, de repente, les cae una ciega, que caminaba lento y medía un metro veinte”.

Con determinación lo logró, y terminó con dos títulos. “Soy una mujer que siempre hizo y hace lo que le da la gana”, aseguraba.

Nacida el 16 de marzo de 1949, Elvira fue profesora de piano, guitarra y canto lírico, instrumentista y compositora, y participó en grabaciones y giras de músicos dela talla de Raly Barrionuevo o León Gieco.

Además de actuar en escenarios de Latinoamérica y España, su dedicación a traducir partituras al sistema Braille permite hoy dejar un legado para aquellos alumnos no videntes que quieran dedicarse a la música.

Por su música, su calidez compositiva y su obra, Elvira fue una verdadera maestra. Una mujer que desde muy pequeña se le rio en la cara a la muerte y que nunca le encontró límite a cualquier condición física: “El ciego que es músico no es un cieguito que hace música, sino un músico que además es ciego”, decía, y a la hora de definirse ella misma encontraba las palabras exactas para decirle al mundo quién  y cómo era Elvira Ceballos: “Tengo que decir que soy una mimada de Dios, aun con muchas dificultades, soy lo más independiente que puedo. Procuro ser equitativa y guardar silencio en cuanto a las faltas que la gente comete frente a mí. Si estoy tranquila, ni los huevos fritos con mate me caen mal. Soy creyente. Quiero mucho a las personas e intento ayudarlas si me lo piden. Yo no invado y me defiendo de la invasión”.

El legado

Más allá de la obra y el trabajo en braile que Elvira deja como legado, entre fin de mes y las primeras semanas de octubre verá la luz Elvira Ceballos. Mitad mujer, mitad música (editorial del Boulevard), libro de Carolina Gómez que a través de 24 capítulos recrea la vida de la artista cordobesa en textos en primera persona, fotos y documentos inéditos. “El libro surgió a partir del deseo de la madre de Elvira hace muchos años y mi abuela comenzó a trabajar junto a Elvira los textos durante años. Luego de que ella falleciera yo decidí retomar esos textos y terminarlos junto a Elvira”, cuenta la autora. 

Luchadora, poeta, sensible… Elvira veía a la muerte fijo a la cara, y lejos de temerle, la enfrentaba con hidalguía. Tan así, que imaginando el encuentro con ella había escrito para el libro que saldrá en breve (y que ella pensaba acompañar al piano en su presentación), esta declaración de vida: "Y así hemos seguido con mi salud. Despacio. A veces tengo bajones fuertes… pero sigo. Espero que no se repita nunca más el problema en los huesos porque se hace pesada la cosa. Vamos a ver qué dice Dios. Yo quiero irme de este mundo rapidito, de un susto, a la ligera. Aunque algunos dicen que a la ligera no podrá ser porque tengo el tranco corto… Siempre dije que espero ese día como una fiesta. Creo que partir es tan importante como venir. El irse también es lindo. Y yo hace mucho tiempo que sueño con eso, lo sueño lindo, le pongo fantasía. Por supuesto que no sé cómo será. Posiblemente cuando me muera, o cuando esté cerca, me asuste, porque el ser humano es débil; pero aún así yo lo veo como una fiesta, porque ese paso debe ser el más trascendental del humano… dejar de ser humano para ser ese espíritu que uno tiene, para entregar el envase como dice Doña Jovita. Yo me pregunto cómo va a ser, cómo será, pero esa incertidumbre no es con pena, sino con alegría. Creo que es porque el mundo me choca desde muy joven. El mundo me choca y me quiero ir, pero no suicidándome sino cuando me vengan a buscar. Como debe ser. Aquí tengo parientes y familiares a los que quiero mucho, pero no tengo familia formada por mí, no sé quién se va a quedar conmigo cuando yo no pueda. Por eso quiero poder irme a la ligera, eso le pido a Dios. Él sabrá cómo y cuándo. Y cuando sea el día dispuesto me gustarían que recen y que canten, que me den santa sepultura y me dejen junto a mis padres. Me gustaría también que todo el material que tengo, la música, las partituras, sirva para alguien, ese es mi deseo, que no se pierda”.

WhatsApp Image 2019-09-06 at 22.36.20
Fuente: La Voz

Boletín de noticias