Los vecinos de Alta Gracia exigen más seguridad

Actualidad 06 de septiembre de 2019
Debaten en asamblea cómo enfrentar la racha de robos que afecta a la ciudad del Tajamar desde hace varios meses. Estrategias de cuidado, grupos de Whatsapp y exigencia de mayor presencia estatal.
Los vecinos de Alta Gracia exigen más seguridad

La escena parece sacada de “Carancho”, la película de Pablo Trapero en la que un abogado, cual ave de rapiña carroñera, se aprovecha de las víctimas de los accidentes de tránsito. La metodología que mostraba el filme era simple: mediante sus contactos, el corrupto letrado recibía el dato de los accidente viales, y con esa información llegaba antes que nadie para ofrecer sus servicios a las incautas víctimas.

Algo parecido se vive por estos días en Alta Gracia. Los vecinos de al menos tres sectores de la ciudad se reúnen en reclamo de mayor seguridad, y no es raro que en el mismo momento en que las víctimas relatan sus robos, empleados de una empresa de colocación de alarmas ponen a su alcance folletos explicativos de las bondades del producto ofrecido. “No es momento ni lugar, pero te dejo este volante”, se autodisculpó uno de ellos el sábado pasado, en la plaza de Villa Camiares, mientras media centena de vecinos interpelaba a funcionarios por el grave problema de la inseguridad barrial.

Organizados y reclamando más compromiso del Estado

Al ritmo de una crisis socioeconómica pocas veces vista, en distintos barrios de la ciudad los vecinos se vienen agrupando para debatir y buscar soluciones a su (in)seguridad cotidiana. Grupos de Whatsapp, alarmas comunitarias y mayor cuidado al ingreso y egreso de las viviendas son algunas de las estrategias elegidas, mientras es unánime la exigencia de mayor presencia estatal.

En barrio Cámara, por caso, lleva más de un año la serie de reclamos que –dicen los vecinos- no se ha solucionado. Y semana tras semana reanudan el pedido de estrategias de prevención y de control del delito, ante una racha de robos en las viviendas y en la vía pública que no ha cesado desde mediados de 2018.
Gabriela Liendo, una de las habitantes del populoso sector, indicó a La Nueva Mañana que la modalidad es “el ingreso a casas sin alarmas, rompen puertas y ventanas y se llevan todo lo que pueden”. “Tenemos muchos delincuentes que viven en nuestro barrio, como en todos los barrios. Y hoy podría decirte que en el cien por ciento de los barrios está instalado el robo. Las soluciones son nulas”, aseguró. Desde que llegó a Alta Gracia buscando tranquilidad, dos décadas atrás, Liendo sufrió ocho robos, seis en su negocio y dos –más recientes- en la casa donde habita.

La mujer y sus vecinos llevan más de un año dialogando con funcionarios municipales y policiales, sin que a la fecha el sector experimente una mejora sustancial. Mientras esperan una nueva reunión con autoridades el 10 de septiembre, desde el barrio van pasando en limpio los renovados reclamos a la policía municipal (Seguridad Ciudadana) y la Provincial. “Creemos que la ciudad hoy tiene una infraestructura policial del 40 por ciento de lo que necesitamos, por lo que nos estaría faltando un poco más de la mitad para cubrir las necesidades básicas. Necesitamos móviles, necesitamos efectivos, los policías hacen lo que pueden”, cerró.

El sector, cercano al centro, cuenta con unos siete mil habitantes distribuidos en casi cien manzanas. Liendo cree que en Alta Gracia “hay un montón de conductas sociales que hacen que esto sea difícil de controlar”, y afirma que “el narcotráfico ha crecido muchísimo en la ciudad en estos últimos años, con una problemática de jóvenes inmiscuidos en la drogadicción, que pueden comprar sin problema y que en algunos casos salen a robar lo que se pueda, para cambiar por droga”.

De nada sirve
“A mí no me sirvió nada: ni perro, ni reja, ni alarma. Los ladrones entraron con mi marido, y de todo eso no me sirvió nada”. El relato es de Alma Mondaini, presidenta del centro vecinal de Villa Camiares, aquel barrio que los vendedores de alarmas visitaron el 31 de agosto pasado, aprovechando la reunión vecinal para discutir la seguridad diaria.

Tras tres casas desvalijadas y decenas de robos menores a toda hora, en la plaza del barrio la asamblea vecinal recibió también la visita –un clásico- de jefes policiales y del responsable municipal de Seguridad Ciudadana, Daniel Villar. Entre otras demandas, se le exigió al funcionario mayor patrullaje, desmalezamientos y la instalación de un domo de seguridad.

También se criticaron las incursiones de móviles por loteos privados deshabitados, en desmedro de los barrios ya asentados en la ciudad, y se señaló que en la zona céntrica y bancaria sí existe permanente presencia policial, mientras las periferias quedan desguarnecidas. “Es una política provincial que ha dado resultado” intentó justificar el jefe de la patrulla urbana, Gabriel Ansolini, y se permitió hablar de “sensación de inseguridad”. “Con la colocación de domos (cámaras) ha bajado el delito, porque ellos saben que los graban” esgrimió el policía, aunque alertó acerca de denuncias que no se efectivizan, lo cual hablaría de más casos de los que figuran en los registros oficiales. También alertó a los vecinos de los controles de personas que –aseguró- se harían a partir de ahora y dijo que “el 60 por ciento de los aprehendidos es de afuera de la ciudad”.

A su turno, Villar aseguró que “el delincuente se reinventa” y prometió más patrullaje en ese sector, un barrio ubicado en la frontera norte de la ciudad, colindante con la comuna de Falda del Carmen.

“Vivimos con pánico permanente”
Pródiga en vegetación nativa y foránea, la zona de La Viña, La Gruta y La Rinconada también viene reclamando por mayor presencia policial. Estos barrios del oeste de la ciudad han experimentado una alarmante racha de robos en el último tiempo, con similares modus operandi al de los otros sectores de Alta Gracia: los ladrones esperan a que las casas estén sin ocupantes, y las desvalijan en tiempo récord.

Gustavo Díaz, uno de los vecinos afectados, destacó “la gran cantidad de robos, siete en apenas diez días”. Señaló que “la Justicia es siempre el gran ausente, no está a la altura de las circunstancias”, dijo que el municipio “hace todo lo posible” y distinguió a “los policías de buena madera de los que toman otro camino”. “La sociedad llegó a un hartazgo, y no se soluciona el tema, es evidente cuando no quieren avanzar. Ya no sabemos qué hacer, vivimos con pánico permanente”, cerró.

En la zona, y al igual que otros barrios, los vecinos han elevado petitorios a las autoridades municipales, especialmente al secretario de Gobierno Marcos Torres, hermano del intendente y gran triunfador de las Paso realizadas el 28 de julio pasado, con miras las municipales del 22 de septiembre próximo.

El delito no distingue víctimas: a pocas cuadras de la zona, el viernes 30 los ladrones robaron la vivienda de la jueza de primera instancia Graciela Vigilanti.

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Fuente: La Nueva Mañana

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