La historia de Potrero de Garay contada en primera persona

Actualidad 18 de agosto de 2018
Dos vecinos históricos de la localidad cuentan cómo fueron los primeros pasos de la zona. Los abuelos no sólo tienen activa la memoria. A Pablo se lo puede ver aún, de a caballo, recorriendo la Estancia donde se jubiló. Y Juana se encarga de una huerta y rosal que son la envidia de la zona, además del gallinero, y su casa, claro.
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Pablo y Juana, vecinos pioneros de la localidad

Potrero de Garay es una de las localidades más antigüas del Departamento. Los registros oficiales hablan de que la historia de la zona se remonta al siglo XVI en una gran estancia de los Tejeda, sin embargo, hay capítulos de esa historia que todavía pueden ser contados por distintos vecinos que los guardan no sólo en recuerdos, sino también en el corazón como un pequeño tesoro que debe seguir protegiéndose. Pablo Molina (81) y Juana Olmedo (78) son un ejemplo de eso. En diálogo con Potrero Informa ambos no escatiman en detalles sobre los comienzos de esta localidad. Mate en mano, los vecinos que hoy tienen cinco hijos, 15 nietos y 6 bisnietos, cuentan que se instalaron en la zona allá por el año 1974 y que “con mucho esfuerzo construyeron lo que hoy tienen”. Comenzaron dialogando los dos, pero luego, fue Pablo el que se encargó de describir aquellos años donde “no había nada”.

¿Cuántos años hace que están en Potrero?
Estables, desde el año 1974. Para esa fecha ya habíamos podido comprar el terrenito y hacer la casa. Al principio no tenía ventanas ni nada, pero la hicimos con mucho sacrificio. Nosotros venimos de familias muy humildes.
¿Cómo era en esa época la localidad?
Todo campo, con decirte que donde tengo ahora el gallinero tenía el corral de las vacas, teníamos ovejas y caballlos, las calles eran todas de tierra...no había nada. Antes de llegar a Potrero, ya conocíamos la zona. En el año 61 nos vinimos a Villas Ciudad de América, estuvimos de caseros, nos quedamos ahí 12 años; cuando nos movimos de esa casa, llegamos acá.
¿A qué se dedicaban?
Yo siempre fui peón rural. De todas maneras, cuando llegué acá trabajé un año en forestación (plantación de pinos) en Pampa Alta y en el 75 entré a la Estancia al lado de los Stabio de peón rural, y estuve ahí hasta que me jubilé.
En verano, hoy por hoy, Potrero y zona se llena de gente. ¿Así era en esa época también?
Por aquellos años casi no había casas, la gente venía en carpa, se llanaba de carpas por todos lados, al lado del río pasando el puente sobre todo.
¿Qué cosas recuerda de aquella época con más cariño?
Recuerdo todo con cariño.
¿Tiene en su mente la fundación de la comuna, por ejemplo?
Si, claro. Todo eso viene de arrastre de Villlas Ciudad de América. La comuna de Villas Ciudad de América fue fundada por el 65 más o menos. En aquellos años había 30 casas desparramadas, no más de eso. Se funda porque los propietarios no pagaban ni la luz ni el agua, a raíz de eso Julio Cernada -quien era como el gerente de la Compañía Central Inmobiliaria-, vino en verano y comenzó a despedir los empleados de la estancia, quedó con uno sólo que quedó para la atención de los motores del agua y el tendido de luz. Llamó a los vecinos, se reunieron en el Hotel Fátima, formaron una comisión, y yo fui. La comisión me propuso a mi, nadie dijo que no, pero yo no sabía ni como era una llave de luz (risas). Estuve ocho años con esa comisión, trabajando ahí me vine para acá. Al año que estábamos acá la comisión de Ciudad de América, quiso venir acá para comenzar a cobrar impuestos. La gente de acá no quiso, y comenzaron a armar la propia comisión vecinal, en ese momento se forma y comienza a organizarse Potrero, esos fueron los comienzos.
Habló varias veces de la importancia de respetar la historia...
Claro, es muy importante tener un archivo donde la gente pueda consultar la historia de la zona. Los pocos que quedamos, nos vamos a morir algún día y nadie se va a enterar cómo arrancó todo. Yo no sé ni leer, pero me doy cuenta de la importancia que tiene ésto.
¿Nunca fue a la escuela Pablo?
No, porque donde me crié (Paso de Garay) había escuelas pero no maestros.
¿Usted Juana?
Si, yo fui a Golpe de Agua. Íbamos caminando, teníamos más de una hora de viaje. Ahora la gente se queja de muchas cosas, para nosotros era normal vivir así, y recordamos felices aquellas épocas.
¿Se casaron acá?
Si, en la Estancia de los Flores. Sólo había iglesia en Loma Alta. El cura, el padre Viera (antes de él el Padre Buteler) eran los que recorrían la zona. El sacerdote dijo que iba a pasar por la Estancia, porque la capilla de Villas Ciudad de América ya no estaba. Cuando se llenó el lago quedó en el sector de expropiación y había peligro de que se inundara, así que se sacaron las imágenes.
¿Qué pasó con esas imágenes?
La Virgen de Rosario la trajeron acá a la Estancia, al frente donde ahora es la escuela primaria; ese terreno de la escuela lo donó el Dr. Carusso.
¿Donde es ahora la forrajería de Stabio, era un aula del colegio porque en ese momento no había escuela todavía?
Claro, pero no funcionó ahí. La escuela funcionaba en la casa de los Medina, donde ahora es el museo, al lado de la comuna.
¿Usted, Pablo, participó de la construcción de la iglesia de Potrero, no?
Si, fuimos muchos los que contribuímos. Debe hacer más de 30 años que se hizo. Jesús Niño es el Patrono de nuestro pueblo, se lo recibió en el año 92, pero la iglesia ya estaba en marcha. Los hermanos Salesianos de Alta Gracia invitaron a varios vecinos a que rezáramos el Rosario, hasta que se consiguió el terreno de la iglesia.
¿Fueron medio gauchezcos los inicios entonces?
Si, estuvimos más de dos años y medio de casa en casa rezando hasta que en una misa vino un sacerdote salesiano y presentó la virgencita, y la bautizó como María del Rosario. Cuatro años después aproximadamente se hizo una votación para determinar quien iba a ser el Patrono. De esa votación ganó el Jesús Niño, quien desde ese momento es el Patrono de Potrero. 



Jesus Niño

Jesús Niño, el Patrono de Potrero

“Trajeron al imagen del Jesús Niño hasta el puente, y de ahí nosotros salimos y lo recibimos en una procesión que llegó caminando hasta el salón. A mí me quedó la duda, y en una charla que tuvimos con el padre Alberto, le consulté porqué hicimos una campaña con la Virgen más de cuatro años y terminó siendo Jesús Niño el Patrono, y me contestó: “La madre hizo la campaña para que viniera su hijo”, recuerda Pablo.