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Por unanimidad, le dieron 18 años de prisión al abusador de barrio Cámara

La justicia lo encontró penalmente responsable del un hecho perpetrado contra una joven en 2019.

Judiciales
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Foto ilustrativa

Por unanimidad, la Justicia encontró penalmente responsable de "Abuso Sexual con Acceso Carnal Agravado por el Uso de Arma y por el Grave Daño a la Salud Mental de la víctima, y Robo Calificado por el Uso de Arma  en calidad de autor, en concurso real" a Matías Garma, autor de un terrible hecho que perpetró en 2019 contra una adolescente en barrio Cámara. 

Fue a las 11 de la noche, a metros de donde ella vivía. De un modo salvaje la sorprendió, la llevó a una vieja construcción y la violó mientras la amenazaba constantemente con un cuchillo. Pero para Matías, quien también vive en la zona, no era su primera vez. Ya había sido imputado por hechos contra la propiedad y las personas, y hacía solo tres días que salía de la carcel a través de libertad "condicional" cuando ocurrió este terrible ataque. 

En el juicio el dijo estar arrepentido: “Sé que cometí un error, le pido disculpas a la víctima, a la familia y mi familia, si cometí un error estoy para cumplirlo, la pena es mía. Reconozco el hecho y me hago responsable”, manifestó, pero lógicamente nada es suficiente para sanar la herida que dejó en la víctima y sus seres queridos. 

Aquel hecho sacudió a la ciudad por sus características. Era una noche de intenso calor por lo que había buena  circulación de gente en la calle. Ella volvía de una actividad cultural con amigos, y cuando los despidió, se quedó algunos minutos enviando mensajes en un terreno donde antes había una fábrica, que está muy cerquita de su casa. Estaba sentada en una pared dando la espalda a la calle. De repente notó que alguien se acercaba, pero no le dio importancia, porque era común el tránsito por el lugar. Pero minutos después sintó que la sujetaban por el cuello con violencia y le ponían un cuchillo en la garganta. Bajo amenazas verbales y con el arma blanca que pasaba por distintas partes de su cuerpo, la llevó hasta un pasillo que hay en el interior de esa ex fábrica y abusó de ella. Luego le robó 300 pesos y se fue, no sin antes decirle que esperara para que el se alejara o volvería. 

Tenía una capucha, por lo que la víctima no pudo ver su cara. Sin embargo, algunas características y la similitud de este hecho con uno anterior que el había perpetrado, lo puso en la lista de los posibles responsables. Más adelante, y con pruebas, fue detenido. 

La víctima intenta superar lo sucedido. Se mudó y se esfuerza porque su vida sea normal nuevamente a pesar de los miedos y traumas que dejaron este terrible hecho. Un  hecho que pone nuevamente sobre el tapete la función del Estado. Según los investigadores, él era responsable de un hecho similar, aunque perpetrado cuando era menor de edad. Sin embargo, sus antecendentes no evitaron la libertad condicional.  Luego de lo ocurrido, y tras dictar sentencia, el Juez aclaró que no podrá salir hasta que termine la condena. ¿Era necesario que ocurriera algo así para determinar esto?. Por otra parte, el caso también pone bajo la lupa el sistema de Salud, un sistema que debería funcionar como un engranaje perfecto, sobre todo en estos casos, y según testimonios cercanos a la investigación, no fue así. Largas esperas y malos tratos, ubicaron a la joven en una situación de revictimización, algo que sin dudas, debe cambiar de manera urgente. 

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