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Carmen Álvarez ambiciona construir una “mayoría celeste” para derogar el aborto legal

Busca representar a la Córdoba conservadora y clerical. Qué piensa de la dictadura militar, del futuro de Macri, del PJ cordobés y del rol de las mujeres en el siglo 21.

Política
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Carmen Álvarez Rivero debutaría en la función pública como senadora nacional. (José Hernández)

Si se repite el resultado de las Paso, Carmen Álvarez Rivero debutará en la función pública sentándose en la Cámara de Senadores de la Nación. Sin experiencia política (intentó una banca en 2017, junto a “Beto” Beltrán) ni de gestión, está a las puertas de ocupar hasta diciembre del 2027 la banca contigua a la de Luis Juez, en lo alto del Congreso Nacional.

Séptima hija de una familia ultracatólica de Córdoba (su hermano Horacio es el lugarteniente de Carlos Ñáñez) y heredera (no integra la conducción de la empresa) de la megadesarrollista Delta, Álvarez Rivero busca capitalizar el voto de tradición confesional. Por eso postula “construir una nueva mayoría celeste” en el Senado con el objetivo de derogar la ley de interrupción del embarazo, sancionada tras un largo debate parlamentario y social.

En lo político, dice que “ama” a Mauricio Macri “porque es la punta de lanza que llegó al sillón de Rivadavia”, que su maestro es su primo menor, Sebastián García Díaz, y que su lideresa a futuro es Patricia Bullrich, madrina de su candidatura y presidenta del PRO. “Patricia no sólo declama, arma”, la define.

Aunque es crítica del gobierno de Juan Schiaretti, particularmente por el aumento de la pobreza y el (mal) funcionamiento de las instituciones, cree que en 2023 el PRO acogerá a dirigentes del PJ “republicano”, como identifica al peronismo cordobés pese a las críticas.

“El peronismo es hiperpragmático. Así que 2023, cuando la serie eterna de 25 años sin alternancia se acabe, va a dar la oportunidad para que se sumen peronistas pragmáticos, y los estamos esperando. Hoy Schiaretti domina la escena y por eso el PRO acordó con él. Cuando no domine, el peronismo estará donde esté el poder”, se ilusiona.

–Ahora que integra Juntos por el Cambio, ¿qué temas le generan dudas en el marco de la coalición?

–Defiendo la vida desde antes de la ley, y hace muchísimos años trabajo en eso.

–¿Tiene una intención de derogar la ley de interrupción del embarazo?

–Por supuesto. Creo que la Argentina tiene una mayoría celeste. Así que trabajando bien, tal vez descubramos que hay una mayoría celeste en el Senado. La Argentina no tiene ningún beneficio con esa ley, que no quiere decir no atender situaciones que para mí hoy están invisibilizadas y sin respuesta porque se usaron cifras mentirosas y eslóganes que venían de todas las partes del mundo, pero difícilmente respondan a nuestra realidad. Me encantaría derogar esa ley, no sé si voy a tener el apoyo. Aparte el aborto no es el fin de quienes lo promueven, es un ingrediente más. Sabemos perfectamente que la eutanasia o hasta la pedofilia en algunos países se conversa como parte de este marco ideológico, y en eso me parece que tenemos que seguir dando batalla.

–¿Cuál sería el fin ideológico de promover el aborto legal?

–Es como un proceso ideológico que considera a la persona como un objeto descartable (con el aborto) o darle un final (con la eutanasia) o que se puedan comercializar los órganos. Es una cadena de acciones paralelas. Quienes defendemos la vida debemos mirar ese todo y procurar que se respete la persona humana en su integridad, toda vida y durante toda la vida. Nosotros consideramos que no somos dueños de la vida, la vida es dada. Los idéólogos de género buscan quedarse con toda la cancha para invisibilizar los verdaderos problemas de las mujeres, y eso me pone la vena así.

–¿Cuáles problemas, por ejemplo?

–Las mujeres de clase media que les importa la familia, el trabajo, pero no “su familia” o “su trabajo”, les importa la familia cordobesa en general y el trabajo de todos los miembros de la familia. Esa mujer que tiene sus hijas que trabajan 12 horas fuera de su casa porque necesitan. ¿Eso es bueno para los chiquitos? ¿No podemos pensar en una legislación adaptada para que las madres trabajen menos horas, pero que puedan estar en su casa en años que son vitales porque se necesita la presencia de las madres y de los padres cerca de sus hijos?

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Álvarez Rivero entre Juez y Rodríguez Machado, durante los festejos del 12 de septiembre. (Facundo Luque)

–En su lista están Laura Rodríguez Machado y Ernesto Martínez, ambos senadores que votaron a favor del aborto legal. En el caso de Martínez, además, durante el debate pronunció un discurso anticlerical y habló de “secta del incienso” refiriéndose a los sectores que se opusieron a la ley. ¿Cómo es la convivencia política con ellos?

Con Ernesto nos hemos dado el debate en todos los ámbitos. Le he dado batalla frente a jóvenes, a empresarios, frente a militantes de su partido. Ninguno de los dos puede sorprenderse con lo que piensa el otro. Nosotros hemos tenido mujeres en el Congreso visitando uno por uno (a los legisladores), golpeando cada puerta ofreciendo médicos para reforzar algunos conceptos (para rechazar la ley) porque por ahí no los tenían suficientemente claros, personas que tienen más en claro lo técnico para sostener el debate; hicimos ese acompañamiento puerta a puerta. Hubo gente que nos oyó y gente que nos cerró la puerta. Ernesto Martínez sí dio el debate. Creo que el PRO tiene internamente ese conflicto.

–Antes de la ley, las mujeres que decidían abortar caían en la clandestinidad, un lugar peligroso en lo sanitario y un infierno emocional. El método punitivo a la mujer que aborta funcionó durante 100 años y fracasó.

–Hay que tener instituciones funcionando para que ninguna chica viva una situación así. Si tiene 100 años necesita alguna respuesta más actualizada, pero no necesariamente es la ley. La Organización Mundial de la Salud recomienda que no se hagan ecografías a las chicas que quieren abortar. Yo digo: informar o permitir ese diagnóstico hace a una mujer más libre. La realidad es que las chicas que se hacen una ecografía rara vez abortan.

–¿Dice que hay como una manipulación?

–No puedo decir exacto lo que pasa en las instituciones de salud. Pero me parece que no nos debemos llevar puestas a las chicas, no nos llevemos puestos a los padres de esos bebés que a veces no tienen ningún compromiso y tal vez estén felices que el aborto suceda, pero ¿y si no?

LA POLÉMICA
En abril de 2018, por fallecimiento del represor Carlos Bernardo Chasseing, quien ocupó el cargo de gobernador entre el 7 de abril de 1976 y el 1 de febrero de 1979, el período más sangriento de la dictadura, la familia Álvarez Rivero –incluyendo a Carmen– publicó un aviso fúnebre despidiendo “al amigo, destacado militar y gobernante”. Horacio José, el patriarca, fue funcionario de la dictadura en áreas de hacienda y finanzas.

La candidata se desmarca del obituario: “Fue escrito por mis padres, o contratado por mis padres. Yo tenía 11 años (cuando ocurrió el golpe). La verdad es que tengo flashes de los 11 años. Hacer una lectura muy sólida de los 11 años a mí me parece que sería débil. Lo mismo mis padres: lo han respetado (a Chasseing) y eso no lo veo malo. Es una mirada sobre las personas”.

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Patricia Bullrich toma por EL cuello a Álvarez Rivero, durante el acto nacional de Juntos por el Cambio (Federico López Claro).

–¿Y cuál es su mirada política del golpe?

–No creo que haya sido bueno. Porque lo que nos dejó después no ha sido bueno. Deberíamos haber hecho mucho más esfuerzos para solucionar los temas sin violencia. De todas maneras, por sacarle algo positivo, dijimos nunca más a la violencia y tenemos que respetar eso. El proceso militar, sumando y restando, no fue lo suficientemente bueno, fue malo. Nos dejó heridas que hasta el día de hoy estamos tratando de sanar. Igual que el peronismo cordobés, que tras 25 años en el Gobierno, sumando y restando, el balance es malo.

–De esa “suma y resta”, ¿cuál es su balance del proceso militar?

–Lo mejor es el aprendizaje de que nosotros queremos democracia y queremos vivir en paz. Es muy triste que tengamos que pasar por una guerra para aprender. Es más inteligente aprender sin ese costo. El hombre a veces tiene que pasar por el dolor para aprender. Todavía no estamos pacificados del todo. Córdoba admite violencias, una vez con la UTA o con otras organizaciones, y ya tuvimos esa historia. Tenemos que pararnos sobre la paz y construir, y eso exige verdad y justicia, y en Córdoba la Justicia no funciona.

EN EL SENADO
Carmen Álvarez Rivero dice que, aunque siempre estuvo ligada a actividades parroquiales, su “disparador” para involucrase en la política fue la crisis de 2001, cuando vivía en la ciudad de Buenos Aires. Como parte de las actividades de sus hijos, comenzó a repartir comida en las calles de Recoleta, el barrio donde vivió durante 18 años.

Regresó a Córdoba en 2012 y comenzó a colaborar en Civilitas, una ONG fundada por Sebastián García Díaz como usina de su proyecto político: Primero la Gente. Desde allí se sumó como voluntaria en proyectos parroquiales.

“Ya me estoy poniendo el traje de senadora”, reconoce Álvarez Rivero al comentar sus planes: “Mi banca va a ser prodeporte, a la par de (Héctor) Baldassi, porque mis hijos han recibido a través del deporte muchísimos valores, orden y disciplina, la valoración del equipo, del esfuerzo, y eso quiero que sea para todos”.

Admite que el Senado es un lugar complejo para quien, como ella, no tiene experiencia: “Me han bendecido cada uno de los obispos, como si me fuera a meter en la boca del lobo. Pero quizá haga falta algo nuevo”. Lanza un autobombo: “Estoy en el momento perfecto, tengo la energía, tengo las ganas, tengo la voluntad”.

Respecto de sus preocupaciones, destaca la falta de trabajo juvenil: “Si los chicos pudieran ir a buscar su primer trabajo en cualquier empresa, libre de los aportes jubilatorios, libre de impuestos por los primeros cinco años, eso dinamizaría la economía porque las empresas también necesitan gente que trabaje: un Plan Primer Paso sin trámite ni sorteo”.

En este marco, también reclama al fuero laboral por “meter miedo” a los empresarios. “La Justicia premia al abogado más astuto y no la verdad”, dice al opinar del fuero laboral. Ella se autopercibe como la candidata del empresariado, particularmente por la figura de su padre. “No tengo el ejecutivo de la empresa, pero tengo la ambición de representar a los empresarios, particularmente al pyme y al comerciante, con una reforma impositiva y laboral que impulse las ‘minifábricas’ en cada garaje, como ocurre en el sur de Brasil”, dice.

Se explaya: “La legislación sobre el trabajador parece que defiende todos los derechos, pero tenemos un puñadito de trabajadores defendidos. La gran mayoría de los cordobeses está fuera de esa defensa. En la industria automotriz hay operarios que ganan más que los ingenieros porque los operarios están sindicalizados y el ingeniero no. Tenemos que hacer una legislación laboral en la que algunos tendrán que ceder pero con el beneficio para todos”.

EL PRO
Álvarez Rivero y García Díaz se incorporaron al PRO como líberos en enero de 2020, invitados por Patricia Bullirch, quien busca expandir hacia la derecha su proyecto político. La candidata a senadora entiende que en el PRO “tiene que haber lugar para más de un líder”, porque el partido fundado por Macri “necesita desplegarse”.

“No sé si Mauricio quisiera ser el líder. Para el interior sí lo sigue siendo. Tal vez Horacio Rodríguez Larreta con su capacidad de gestión aparezca como un líder, pero no estoy tan segura que tenga ese compromiso con el interior. No nos podemos creer que el país es el Amba. Bullrich lo quiere, pero no estoy segura de que los otros lideres vayan a permitirlo. En lo nacional hacen falta 10 mil líderes y no sé si (el PRO) los tiene”, argumenta.

–¿Cuál es el reproche interno tras dos años en la oposición?

–Las acciones no siempre fueron tan contundentes, al menos respecto a lo que la gente pedía. La gente quería más oposición.

Fuente: La Voz

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