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Perpetua para el femicida de Aydeé Palavecino

No hubo sorpresas en la condena. Todo apuntaba a la reclusión definitiva por un "crimen premeditado y salvaje" que llevó adelante Facundo Giménez.

Judiciales
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Facundo Giménez y una postura fría y calculadora durante el juicio

Este martes se conoció la condena de Facundo Giménez, el femicida de Aydeé Palavecino, la joven mamá de Anisacate que fue brutalmente asesinada en el año 2019.

No hubo discrepancias en la Cámara 12 del Crimen de Córdoba. Todas las pruebas (por demás contundentes) llevaba a los jurados populares, el fiscal de cámara y los abogados a pedir la prisión definitiva de este joven que con 23 años planificó como si fuese una macabra receta la forma en que iba a asesinar tanto a su pareja como a toda su familia, incluyendo su pequeña hija. 

El homicidio

El viernes 31 de mayo, Giménez salió de trabajar y se fue, tal cual hacía habitualmente, a pasar el fin de semana a la casa de su novia en barrio Villa Satyta (Anisacate) donde ella compartía vivienda con sus padres. Ese día y parte del siguiente la convivencia parecía normal, hasta que a las 21 hs del sábado el imputado salió de la habitación en la que se encontraba con Aydeé, fue hasta la cocina, tomó un cuchillo tipo tramontina, regresó y la amenazó con el arma blanca.

Al ver la reacción de su pareja, la joven gritó pidiendo ayuda y su madre se hizo presente en el lugar inmediatamente. El agresor intentó herirla a ella también por lo que la mujer llamó a su marido para que venga en auxilio de ambas, y en ese preciso momento Giménez le encajó un certero cuchillazo en la cabeza, a la altura de la sien. En actitud de defensa, la madre de Aydeé se trabó en lucha con él y su hija se sumó a la pelea tratando de que cesara en su actitud homicida. 

Como no podía desligarse de las dos mujeres quienes seguían intentando detenerlo, orientó su enfoque mortal hacia la cocina, donde se encontraba la bebé de ambos en el preciso momento en que el padre de la joven, alertado por los gritos, se hizo presente en el lugar y lo empujó provocando que abandonara su ataque, al menos por un momento.

“Ya está me voy, me voy, me voy", habría dicho el homicida, pero en vez de alejarse, tomo rápidamente de la cocina una cuchilla grande, tipo carnicero y le propinó un puntazo en el tórax y un fuerte golpe en la nariz, lo que provocó que Palavecino se desplomara al suelo, donde Giménez seguía intentando matarlo. 

Mientras ambos luchaban en el piso, la madre de Aydeé tomó la bebé y corrió a la calle pidiendo auxilio a los vecinos, del mismo modo que su hija. Al advertir esto, el femicida se restableció y salió detrás de ellas a quienes alcanzó a los pocos metros.

Su objetivo esta vez era su pequeña hija, a quien su abuela protegió con su cuerpo para evitar que los puntazos que arrojaba Giménez llegaran a ella. A raíz de esto, la hirió en el cuello, provocando que la mujer cayera al suelo. Desesperada y al ver tan terrible situación, Aydeé corrió a defender a su madre y a su hija,  y se puso delante de ambas. 

Sin dudarlo, Giménez le dio una puñalada a la joven en el cuello, lo que provocó que se desplomara en la calle; momento que él aprovechó para huir con el cuchillo en su poder; arma letal que aún no pudo ser localizada a pesar de los rastrillajes que hizo la Policía en la zona. 

La fuga

A pesar de que gran cantidad de policías de la Departamental Santa María, de Infantería, K9 y efectivos de la ciudad de Córdoba lo buscaban intensamente, el femicida pudo esconderse y nadie sabe aún donde. Durante la noche y deambulando por la zona, encontró una casa sin llave, ingresó, robó un celular y las llaves de la camioneta y se fue.

En algún momento de la noche, y seguramente por los caminos de campo alternativos que unen Anisacate con la ruta 36, llegó a la zona de Despeñaderos, en una de las estaciones de servicio cargó combustible, y como no tenía dinero, le pagó con el celular.

Si bien el caso había tomado difusión provincial, el playero no lo relacionó con el hecho, pero si notó que estaba nervioso, por lo que luego de que se fuera, llamó a la Policía. Otra vez, por zonas alternativas, sin tocar la ruta, volvió para el lado de Anisacate y llegó a Alta Gracia durante la madrugada.

Ya en la ciudad, se fue a la casa de un familiar en barrio Parque del Virrey se quedó allí, hasta que lo convencieron de que se entregara. Dejó el vehículo, tomó un remis y le pidió que lo llevara a la plaza Solares; luego, cuando el auto había avanzado algunos metros, le dijo que lo llevara a la Comisaría: "Me mandé un mocazo", le habría dicho al chofer. Allí, en la dependencia policial, ya lo esperaban, porque se había seguido su rastro hasta allí.

Todo el vínculo familiar de la joven no logra comprender por qué, tratan de soportar el dolor de la pérdida pero hay muchas preguntas. "Era un chico callado, nunca vimos una reacción de violencia de parte de él", dicen; sin embargo, la pasividad que demostraba con la familia de la novia no era la actitud que tenía en su relación con la víctima, y de eso dan cuenta los testimonios de amigas, quienes le habrían aconsejado que se separara de él, debido a distintos episodios.

Con antecedentes y libre

Con una personalidad marcada por conductas disímiles, y también con un claro sentido de posesión y cosificación de la mujer, Giménez con sólo 21 años de edad, ya tenía antecedentes por violación a las medidas de restricción, amenazas calificadas, violación de domicilio y daño, en un hecho anterior ocurrido en 2017 donde prometió quemarle la casa a la que por ese entonces era su novia y terminó prendiéndole fuego a su moto.

Por causas que se desconocen, la justicia no consideró esto motivo necesario para que permanezca detenido, y a pocos días de lo ocurrido le dio su libertad.

No quería matar a Aydeé

A pesar de que las pruebas, los testimonios y las pericias lo ubicaron siempre en el centro de la escena como único autor del terrible homicidio, y como ideólogo de un macabro plan para matar a toda la familia, Giménez, se abstuvo de contestar preguntas en su declaración y solo se limitó a decir que "no quería matar a Aydee ni hacerle ningún daño a mi hija". Aclaró, además, que la la supuesta discusión era con su suegra "y se metió mi suegro". "Me puse ciego", habría agregado quien inevitablemente pasará el resto de su vida en la cárcel. 

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