Mi Valle Mi Valle

Últimas noticias

Córdoba: autonomía con récord de contagios, un discurso que no cierra

En pleno pico de casos, los controles son mínimos y la discusión sanitaria se limita a una pulseada jurídica sobre la delegación de unos poderes que Schiaretti prefiere no usar.

Política
WhatsApp Image 2021-05-15 at 20.42.58

Las elecciones se postergaron, pero la campaña se anticipó y la rosca por las listas legislativas ocupa casi la totalidad de la discusión puertas adentro de los partidos políticos. Al punto que el coronavirus se volvió un tema secundario de la discusión pública, justo en el momento en que el país supera los 70 mil muertos por Covid-19 y Córdoba vive su pico histórico de contagios.

En una realidad que por estos días también bate récords de incongruencia, el sistema político cordobés parece haber optado por eludir la gravedad de la situación sanitaria en un momento crítico. Oficialismo y oposición coinciden a pleno en esta suerte de negación.

Rigen restricciones cuyo cumplimiento casi no se controla, las advertencias sobre el riesgo desaparecieron del discurso de los dirigentes y la discusión sanitaria pasó de lleno al terreno jurídico, en torno del proyecto de ley que faculta a la Nación a aplicar por 21 días restricciones mayores a las determinadas por las provincias cuando la cantidad de casos se descontrole y la ocupación de camas críticas supere el 80 por ciento. Esa discusión se da en el terreno constitucional –en el que no hay una sola biblioteca–, pero ignora por completo el incesante incremento de la cantidad de contagiados.

Juntos por el Cambio, alentado por el fallo de la Corte respecto de las clases presenciales en la ciudad de Buenos Aires, fijó una postura férrea de defensa irrestricta de la potestad de las provincias para decidir cómo enfrentar la pandemia y asume la tutela de la autonomía con durísimos cuestionamientos al Gobierno nacional. El cordobés Mario Negri es quien mejor plantea esa postura.

El problema es doble para la administración de Juan Schiaretti, que también hizo de la autonomía su principal bandera de cara a las elecciones legislativas, pero al mismo tiempo intenta resistir nuevas restricciones a la actividad y a la circulación, mientras Córdoba enfrenta una disparada de contagios que tiene azorados a los sanitaristas y cada vez preocupa más en el Panal. Hay coincidencia en que vienen semanas muy complejas, y que a este ritmo la baja ocupación de camas críticas pasará al olvido en breve.

CAMBIOS EN BREVE

Nada indica que la Provincia pueda mantener más allá del próximo viernes 21 el dejar hacer que hoy rige en materia sanitaria. Otro problema para Schiaretti: el límite de tolerancia política a las restricciones es bajísimo. Es una decisión provincial continuar con la presencialidad acotada en las escuelas. Y no importunar al sector productivo con nuevos cierres es el otro mandato en el Panal. Con un ojo mirando encuestas de modo permanente, las alternativas de acción se restringen a la nocturnidad y las reuniones sociales, mientras los casos aumentan.

Los cuatro diputados schiarettistas –que pueden definir la suerte del proyecto de ley sobre el manejo de la pandemia– por lo bajo cuestionan la delegación de funciones provinciales que impulsa la Nación, pero no terminan de cerrar la puerta. Es una de varias negociaciones en simultáneo de Schiaretti con la Nación, y su resolución se complejiza también por el agravamiento de la situación sanitaria de Córdoba: el discurso de la autonomía no cierra con un desborde de casos. En qué terminará esa posición política es un misterio.

El reparto de culpas por el crecimiento descontrolado de casos está a la orden del día y también tensa la dinámica sanitaria. El viernes, los ministros de Salud y de Gobierno convocaron a los 427 intendentes y hubo durísimos reproches a los municipios por la falta de controles más estrictos y por supuesto relajamiento en materia de testeos, seguimiento domiciliario y derivación oportuna. La respuesta automática de muchos intendentes fue que sin la colaboración policial –son nulos los controles a la movilidad en los horarios restringidos–, la normativa que prohíbe actividades nocturnas y hasta el aislamiento de los infectados son letra muerta.

Ese reparto de responsabilidades empezó semanas atrás con la Municipalidad de Córdoba. Los reproches al intendente Martín Llaryora por desligarse de la pandemia eran crecientes y la Capital asumió un rol más activo en materia de hisopados y control de las fiestas clandestinas, además de desplegar operativos barriales de prevención.

Pero en el interior la situación es muy distinta: son los intendentes quienes reclaman mayor acción de control a la Provincia ante el desmadre. Hay cientos de pueblos del interior que no tienen una sola cama de internación y cuyos centros municipales están desbordados. La respuesta provincial es que nada les impide actuar a los intendentes. Quién asume el costo político de las restricciones parece ser la clave.

Antes lo hicieron los municipios de San Justo y ahora son los intendentes del departamento Marcos Juárez quienes asumieron el costo de suspender por completo los eventos artísticos, deportivos, religiosos y sociales, además de limitar de forma rotunda la circulación. Todo indica que ese esquema llegó para quedarse: en campaña, quien restringe pierde y buena parte del costo quedará para los intendentes.

Por Virginia Guevara para La Voz

 

Te puede interesar

Lo más visto

Boletín de noticias