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Comienza el operativo depuración en el PJ cordobés

“El que esté con Schiaretti ya no podrá jugar para el presidente”, dicen desde el Panal al advertir que se acabó el tiempo de coqueteo con el Frente de Todos.

Política
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Caído el acuerdo electoral con el Frente de Todos (al menos esa es la foto de hoy), el peronismo del gobernador Juan Schiaretti avanza en su plan político para las legislativas de este año. Como punto de partido, el schiarettismo se propuso arrancar ordenando hacia adentro.

Por primera vez en muchos años, un desprendimiento del PJ local no jugará para lista del oficialismo provincial por lo que Hacemos por Córdoba deberá lidiar en las urnas no sólo con el poderoso frente opositor sintetizado en Juntos por el Cambio, sino también con el peronismo kirchnerista.

El Frente de Todos en la provincia se quedó con una porción de legisladores, intendentes y dirigentes justicialistas que abiertamente juegan para el presidente Alberto Fernández de la mano del senador Carlos Caserio. Pero también hay otros tantos, sobre todo jefes comunales, que por las necesidades propias que impone la gestión se definen schiarettistas pero coquetean políticamente con el Frente de Todos.

Y justamente allí reside el primer blanco al que apunta el operativo del Panal: depurar el padrón interno para dejar en claro quién está con quién.

Jugar a dos puntas ya no es una posibilidad y llegó la hora de tomar partido, dicen drásticamente desde el Centro Cívico. Desde arriba hacia abajo buscan dejar en claro que hoy el schiarettismo y el kirchnerismo son dos cosas distintas.

“El que esté con Schiaretti, ya no podrá jugar para el presidente”, resumió una alta fuente oficialista quien agregó que ese corte arranca en mayo ya que, en junio, en principio, comenzaría la campaña. Desde el oficialismo buscan llegar a esa instancia con un mapeo interno claro.

En apenas unos días entonces, el Panal empezará a tomar nota de cómo se mueven, sobre todo, los intendentes a quienes está dirigido principalmente el mensaje. Definir de qué lado de la cancha se paran quienes concentran el poder territorial en el interior, resulta fundamental para el schiarettismo que descansa sabiendo que la Capital, con Martín Llaryora, les pertenece. El gobernador no duda de la lealtad de quien eligió como su sucesor.

Volviendo, serán los intendentes los primeros a los que se les pida prueba de fidelidad. Y aunque en el oficialismo descuenten que, en ese realineamiento, la mayoría se quedará en el PJ, como ya se apuntó desde estas páginas, la idea es llenar con referentes propios aquellos departamentos o regiones donde hubo fuertes corrimientos hacia el kirchnerismo. Es el Caso de Colón y Punilla, por ejemplo.

Lo cierto es que con el “zarandeo” interno que se viene, en Hacemos por Córdoba ya no dará lo mismo ver a sus alcaldes compartiendo actos políticos disfrazados de gestión con funcionarios nacionales, por ejemplo.

Tampoco dejarán pasar por alto que los suyos sean parte de los viajes que, regularmente, organizan el senador Caserio o la diputada Gabriela Estévez a Buenos Aires para que los jefes comunales visiten los despachos nacionales. Una acción que también repite con mayor poder por la función que cumple, el secretario de Obras Públicas de la Nación, Martín Gill.

Hasta aquí, desde el Panal decían entender que sus municipios, golpeados por la pandemia, busquen fondos nacionales y, a cambio, se presten para la foto política. Ahora, parece que ese tiempo se acabó. Los intendentes tendrán que elegir sin opción a grises, dicen desde el schiarettismo.

Por otro lado, como parte de ese operativo de ordenamiento hacia adentro de la estructura del peronismo cordobés en la antesala electoral, el schiarettismo dispuso que el ministerio de Gobierno que conduce Facundo Torres, centralice y determine quienes serán los legisladores, funcionarios e intendentes propios que acompañarán cada acción que la Provincia desarrolle en el interior. Para eso, las distintas carteras deberán compartir con esa área su agenda semanal de actividades. La idea es que cuando los ministros bajen a cualquier localidad del interior, lo hagan escoltados por schiarettistas minimizando la presencia, por ejemplo, de aquellos legisladores o intendentes hoy encolumnados con el Frente de Todos.

En Hacemos por Córdoba tienen muy en claro que, con listas separadas y en una elección nacionalizada, les será muy difícil obtener un resultado digno. Quedar segundos que es el objetivo de máxima, significará un esfuerzo supremo y para eso es necesario comenzar ordenando hacia adentro.

Por Yanina Soria para Alfil

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