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Las ambiciones de Juez, inversamente proporcionales a su soledad política

Definitivamente algo no cierra en el voluntarismo juecista, a menos que esté dispuesto a jugarse a suerte y verdad en las PASO o que, si estas no se llevasen a cabo, reclamar internas ad hoc dentro de la coalición.

Política 13 de enero de 2021

Aparentemente, los días en los que Luis Juez calificaba los escaños en el Senado de la Nación como “hamacas paraguayas” han pasado al olvido. Ahora considera que una banca en la Cámara Alta es el podio del estadista argentino. Al menos es lo que se deduce de sus recientes dichos a La Voz del Interior, en donde sostuvo que ya está en carrera para lograr tal candidatura y que “Negri no tiene mejores condiciones que yo para ser senador nacional”.

Es evidente que el lugar que ambiciona Juez para su futuro próximo es atractivo. El Senado es el campo de batalla contra la mismísima Cristina Fernández, quien detenta el auténtico poder dentro del gobierno del Frente de Todos. Por tal razón es la principal caja de resonancia para el debate de las grandes cuestiones nacionales, mucho más que la Cámara de Diputados presidida por el moderado Sergio Massa.

Debe considerarse asimismo la especial situación de Córdoba. Quienes lideren las listas al Senado serán, en oportunidad de las próximas elecciones, los candidatos más importantes. Aunque también se elegirán diputados nacionales, estos quedarán algo más relegados en la consideración pública y en las preferencias periodísticas.

El problema es que se trata de una posición ambicionada por varios dentro de Juntos por el Cambio, la mayoría de ellos pesos pesados. Esto se explica, en buena medida, porque en los últimos años y a diferencia de lo que ocurre en las elecciones locales, la oposición provincial triunfa con comodidad en las legislativas de medio término. Se trata de una empresa sin riesgo, bien diferente a enfrentar al peronismo en el poder desde 1998.

Entre los múltiples aspirantes al lugar que Juez imagina para sí se encuentra, precisamente, Mario Negri, aludido por él. El diputado radical es, probablemente, es el aspirante más connotado para reclamarlo. Desde la asunción de Alberto Fernández su voz es una de las más potentes de la oposición. Cuenta con el visto bueno del macrismo y, aunque sin ser monolítico, también con el apoyo de su propio partido. Es un secreto a voces que el interesado desea llegar al Senado como un trampolín hacia la vicepresidencia de la Nación y no como la antesala de la gobernación de Córdoba.

Desde esta perspectiva cuesta pensar que el exembajador en Ecuador tenga algún tipo de apoyo por fuera de su círculo más estrecho. Su figura nunca concitó demasiadas simpatías dentro de Cambiemos y, en la mayoría de las veces, le falló tanto a Mauricio Macri como a sus compañeros de ruta. Los ejemplos sobran y algunos son decididamente bizarros, como cuando decidió postularse junto con Olga Riutort a la intendencia de Córdoba en 2015, en abierto desafío al expresidente, o cuando llamó mugrientos a los propios ecuatorianos en ejercicio de sus funciones diplomáticas. Son flancos demasiado expuestos como para albergar alguna esperanza sobre sus reales chances en la materia.

Tampoco le alcanza su reciente alianza con Rodrigo de Loredo. Antes bien, es probable que perjudique más al radical antes de depararle un beneficio concreto en términos de posicionamiento. Constatar tal cosa dictamina su insondable soledad, inversamente proporcional a sus magnos propósitos. Utilizando una expresión futbolera, Juez no depende de sí mismo, más allá de sus tradicionales bravuconadas.

¿Podría auxiliarlo alguien desde la conducción nacional de JXC? Es difícil creer tal cosa. Lejos de despertar alguna pasión por su causa, nadie en aquellos niveles haría nada por socavar las chances de Negri, el claro favorito para Córdoba entre radicales y macristas. El propio estilo de Juez, consistente en enviar mensajes sobre lo que él quiere con prescindencia de lo que realmente le conviene a la coalición tampoco lo ayuda mucho. En esta línea, no puede descartarse que Horacio Rodríguez Larreta, su último valedor en las elecciones municipales de 2019, haya reconsiderado su anterior postura dado el desaguisado que produjo su candidatura dentro del distrito.

Ramón Mestre es otro de los actores que tallan en su contra. No obstante que su imagen pública se encuentra deteriorada, el exintendente continúa al comando del radicalismo mediterráneo y acaba de hacer las pases con Negri, su antiguo archirrival. Aunque por ahora nada haya dicho, es probable que Mestre desee regresar al candelero a través de la lista sábana de diputados, una alternativa que requerirá del acuerdo de su correligionario y el eficaz bloqueo de cualquier interferencia a sus aspiraciones al Senado. Puede apostarse doble contra sencillo de que la UCR se abroquelará automáticamente en contra de Juez si este insiste con sus pretensiones.

Alguien que podría estar, de la misma manera, en la línea de Mestre es Oscar Aguad, actualmente en un forzado retiro. También él anunció que aspira al premio mayor y que está dispuesto a luchar por él. Desafortunadamente para sus aspiraciones, su amistad con Macri tal vez resulte insuficiente como para forzar los acontecimientos a su favor. El exministro de Defensa no cuenta con una estructura propia desde la cual apalancarse e intentar el zarpazo. Todo indica que lo que mejor que podría hacer es, precisamente, amagar con lograr lo máximo para insertarse en diputados a modo de prenda de paz. Si Juez aspirase a cerrar un acuerdo con él, esto lo dejaría en claro offside.

Un postrer recurso al PRO local se revelaría, asimismo, como vacuo. El nuevo presidente de la fuerza, Javier Pretto, no le guarda particular afecto y, a simple vista, los amarillos tienen sus cosas algo más resueltas que los radicales. Así, por caso, se da por hecho que Laura Rodríguez Machado será la segunda entre los aspirantes al Senado, en tanto que, para el tramo de diputados, quizá haya reservados dos lugares para ellos. ¿Por qué habrían de complicarse apoyando al voluble Juez cuando, en rigor, solo deberían preocuparse por cerrar el mejor trato con Negri y sus aliados tácticos?

Definitivamente algo no cierra en el voluntarismo juecista, a menos que esté dispuesto a jugarse a suerte y verdad en las PASO o que, si estas no se llevasen a cabo, reclamar internas ad hoc dentro de la coalición. Tampoco debe descartarse que intente la heroica, escindiéndose de la entente para presentar una oferta propia a través del Frente Cívico, un sello cada vez más devaluado (algo de eso insinuó también con La Voz). Todas estas alternativas forman parte de sus derechos electorales, pero también representan riesgos ciertos que correrá en soledad y sin grandes chances, debilitando sus de por sí exiguas posibilidades de disputar la gobernación hacia 2023, el verdadero objetivo de sus actuales afanes.

Fuente: El Alfil

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