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"La población está dando síntomas muy claros de afectación psicoafectiva a causa de la pandemia"

Lo dijo el psiquiatra Eugenio Mazzucco, quien hizo un análisis sobre la situación no solo de la población en general sino también de los agentes de la Salud. Por otra parte instó a que el estado tome medidas en relación a la "necesaria contención" que se va a necesitar luego de esta crisis sanitaria.

Actualidad 16 de agosto de 2020
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"La población está dando síntomas muy claros de afectación psicoafectiva a causa de la pandemia"

El aislamiento, la sobre información -en su mayoría negativa-, las consecuencias económicas de la cuarentena, el miedo al contagio y a la muerte y la prohibición de contacto justamente con los afectos está produciendo graves consecuencias en la estabilidad emocional de la gente. Esto es algo que está comprobado por recientes estudios internacionales, y terminan de ratificarlo los agentes de la Salud mental, quienes ya están notando las repercusiones en el consultorio. 

Al respecto, y en diálogo con Mi Valle, el médico psiquiatra Eugenio Mazzucco hizo un análisis sobre la situación no solo de la población en general sino también de los agentes de la Salud. Por otra parte instó a que el estado tome medidas en relación a la "necesaria contención" que se va a necesitar luego de esta crisis sanitaria. 

¿Porqué buena parte de la población opta por relajarse y dejar de cumplir con las medidas de bioseguridad?

Creo que la gente se ha relajado a pesar de las indicaciones tiene que ver con varios aspectos. En primer lugar con el cansancio de estar sosteniendo una situación de la que no estamos preparados. Es inédita, exótica y ninguno de los que estamos vivos tenemos registro de una situación de este tipo.

Por otro lado hay como mucha información que circula, a favor, en contra, y la gente se va tomando de lo que va pudiendo; a veces esto produce una especie de situación de descreimiento de la veracidad de la información y  aparecen estas ideas de que el covid-19 no existe o que la cuarentena es una estrategia política, ideas negativas que hacen que en definitiva no tenga sentido respetar lo que el estado ha planteado como instancias de cuidado. 

Por otro lado, hay una cuestión ya más intrapsíquica que es que nosotros somos una generación que ha crecido por primera vez en la historia de la humanidad con una registro de una negación del estado de la vulnerabilidad debido a todos los avances en Salud que hubo a partir de, yo creo, el descubrimiento de la antibiótico- terapia que permitió una serie de tratamientos y estudios de carácter invasivo que torcieron totalmente las condiciones en cuanto a los recursos en Salud que han hecho que se pueda prolongar la vida y que en cuadros que antes uno se moría fácilmente como una apendicitis hoy en día eso sea realmente es una situación exótica. En general eso también nos ha estirado la expectativa de vida.

Veníamos muy instalados en un engañoso estado de fortaleza que en realidad subraya una actitud primaria, infantil de omnipotencia que cubría, no dejaba ver, la vulnerabilidad que tenemos como seres biológicos

Veníamos muy instalados en un engañoso estado de fortaleza que en realidad subraya una actitud primaria, infantil de omnipotencia que cubría, no dejaba ver, la vulnerabilidad que tenemos como seres biológicos. Este evento vino a darnos un cachetazo de manera inesperada, como solamente lo teníamos visto en las películas de ciencia ficción y quedaba solo ese terreno de la fantasía, pero acá es concreto, no hay elementos, tenemos escasos dispositivos intrapsíquicos para estar frente a una situación absolutamente inédita. Básicamente esto nos desnuda la vulnerabilidad natural que tenemos en términos psicoafectivos y en términos concretamente biológico. Todos estamos en riesgo de morirnos en cualquier momento o de padecer enfermedades, pero con tanto recursos en Salud eso quedó disimulado. 

Otro punto es que en un pueblo latino como el nuestro en donde tenemos una proxemia que tiene que ver con lo que son las distancias corporales, sociales, las formas del habla, las manifestaciones afectivas; es decir, nos hablamos de cerca, estamos usando todo el tiempo el lenguaje corporal, somos besuqueros, abraceros, muy demostrativos de los afectos, y nos piden que anulemos todo eso, que eso nos pone en riesgo...es como lo que escribí en el artículo: "Nuestros afectos cercanos, ¿nuestros enemigos?". Es muy difícil y fastidioso pensar que si nos abrazamos con alguien que queremos corremos riesgo. ¿Cómo va a venir de ahí un mal? Sin embargo transgredirlo nos expone de manera exponencial. Eso sería un aspecto cultural. 

Es muy difícil y fastidioso pensar que si nos abrazamos con alguien que queremos corremos riesgo.

También hay algo que tiene que ver con la época del proceso. Hay gente que está muy molesta porque los ha remitido directamente a esas vivencias. Probablemente los más jóvenes, menores a 50 años, no tienen registro de eso pero hay muchos de más edad que sí, que tienen un registro muy claro de ese tiempo y se les ha despertado ese rechazo; eso les provoca no aceptar los cuidados que se proponen y sienten que en definitiva son medidas que solo tienen un trasfondo de control de la población y les resulta altamente irritante. 

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Eso con respecto a la población en general, pero ¿que pasa con los agentes de la Salud? sobre todo a los de Salud Mental

Los agentes de Salud Mental nos dedicamos a contener específicamente esto, la cuestión de la pandemia; más allá de las problemáticas singulares que no tienen que ver con eso. Es una demanda que inexorablemente aparece en cada sesión ocupando un espacio importante, y esto va repercutiendo de una manera notable, poniéndonos en riesgo. Nuestro rol es apoyar, contener pero también eso va minando la propia salud por lo tanto somos agentes expuestos de una manera particular también. Es otra trinchera que nos ubica realmente en riesgos de entrar en situaciones, por ejemplo, de padecer burnout (*).

Nuestro rol es apoyar, contener pero también eso va minando la propia salud por lo tanto somos agentes expuestos de una manera particular también

¿Aumentó la demanda de pacientes durante la pandemia?

En general es variable la apreciación de los colegas porque pasan situaciones diferentes. Por ejemplo, hay pacientes que temen salir por lo tanto se han retirado de los consultorios, hay otros que teniendo la posibilidad de hacerlo virtualmente rechazan esa opción por diferentes cuestiones mientras que en otros consultorios ha aumentado el trabajo. En mi caso yo he tenido varias consultas nuevas con pacientes que no he visto nunca de manera presencial, todo ha sido por internet ya que se puede trabajar perfectamente. No es una limitación el trabajo por videollamada o por teléfono, hace una década que lo vengo haciendo con pacientes del extranjero y nunca sentí que fuera una limitación, al contrario. En síntesis, no está claro aún como es ese movimiento porque depende de los profesionales y de los pacientes, más allá de la situación en particular.

Más allá de si aumentó o no la demanda, la pandemia está afectando en la estabilidad emocional de la gente... hay algunos estudios sobre eso ¿no?

La población está dando síntomas muy claros de afectación psicoafectiva a causa de la pandemia. Si, ya hay estudios serios al respecto de la afectación psicoafectiva producto de esta crisis sanitaria, que no tiene que ver con el placer, o el disgusto, o con las limitaciones, sino que ya aparecen síntomas concretos. La mayor parte, tiene perturbaciones para dormir, hay comienzos de estados depresivos, aún en casos que no han tenido pérdidas significativas ni de sus contactos ni de sus situaciones laborales. Mucho más graves es en quienes han perdido trabajos o quedaron aislados de sus afectos. Ahí los aspectos depresivos aparecen de manera más importante. A veces algunos logran compensar los mecanismos de sobreadaptación y otros se ven desbordaos y comienzan con sintomatología. 

Es una situación inédita de la que no teníamos modelos para sobreadaptarnos así que la capacidad de resiliencia se ha puesto en juego a full. 

El Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la Organización Mundial de la Salud, considera que «los efectos de la pandemia en la salud mental están siendo sumamente preocupantes. El aislamiento social, el miedo al contagio y el fallecimiento de familiares se ven agravados por la angustia que causa la
pérdida de ingresos, y a menudo, de empleos».

¿Hay proyectos para mejorar eso?

Considero que el estado debe aggiornarse, debe prepararse para un cambio, no muy lejano para reforzar los recursos en salud mental y ofrecer la contención que va a necesitar la población en general. Primero a los trabajadores de la salud que están en la trinchera con los casos respiratorios y un apoyo especial para todos los trabajadores de la salud mental que van a recibir el embate de toda esta demanda que va a venir inexorablemente. Toda esa instancia va a producir un aumento en la demanda según mi criterio en las necesidades de contención, de elaboración.

Aunque hoy mágicamente desapareciera el virus y volviéramos a la normalidad ya están instalados los daños en la salud mental de la población en general.

Esto alinea justamente en lo que se plantea en la nueva ley de Salud Mental donde está delegando responsabilidades a los municipios para que se hagan cargo de esto. Hay una visión para que se trabaje en centros comunitarios y no en las instituciones hospitalarias como había funcionado antiguamente. En ese sentido es ambicioso que se desplieguen los posicionamientos adecuados para que se logre este objetivo.

En primer lugar yo quiero manifestar mi reconocimiento, apoyo y deseo de perseverancia  y también un deseo de cuidado (que he tratado de gestionar) a los colegas que como agentes de salud están en la trinchera,  que es el contacto directo con las personas de la comunidad que son casos sospechosos de ser portadores del covid. Por lo tanto están expuestos a un stress permanente de riesgo de contagiarse, al stress de tener que usar todos los elementos de cuidados necesarios. A mi me preocupa las consecuencias psicoafectivas que eso puede estar teniendo para estos colegas. Además, creo que todos los agentes de salud, cada uno en su rol, estamos teniendo un desgaste diferente al de la población en general ya que nos toca escuchar toda la demanda, así sea una consulta por un tema menor, estamos todos expuestos.

Todos los agentes de salud, cada uno en su rol, estamos teniendo un desgaste diferente al de la población en general ya que nos toca escuchar toda la demanda, así sea una consulta por un tema menor, estamos todos expuestos.

Va ser una oportunidad en la medida en que el estado se lo proponga para un cambio. Esta es una invitación a las personas que les compete para que puedan tomar conciencia de reconstruir el sistema de salud mental para mejorar la oferta de prestaciones. 

Dévora Kestel, Directora del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS, considera que «la ampliación y la reorganización de los servicios de salud mental, que resultan tan necesarias en todo el mundo, abren la oportunidad de reconstruir los sistemas de salud mental con visión de futuro. Con ese fin, se deben elaborar y financiar planes nacionales para trasladar la atención de las instituciones a los servicios comunitarios, ampliar la cobertura de los servicios de salud mental incluidos en los seguros de enfermedad y crear la capacidad de recursos humanos necesaria para mejorar la calidad de la asistencia sociosanitaria en esta esfera fuera de los centros de salud».

(*)¿Qué es el Síndrome de Burnout?

El burnout laboral, también denominado síndrome del quemado o síndrome de quemarse en el trabajo, es un trastorno emocional de creación reciente que está vinculado con el ámbito laboral, el estrés causado por el trabajo y el estilo de vida del empleado. Este síndrome puede tener consecuencias muy graves, tanto a nivel físico como psicológico.

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