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Cosas del destino: un 1° de julio fallecían los fundadores de la UCR y del Peronismo

En 1896 murió Leandro N. Alem, y el mismo día pero de 1974, dejaba de existir Juan Domingo Perón, quien había sido tres veces presidente de la Nación.

Actualidad 01 de julio de 2020
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Cosas del destino: un 1° de julio fallecían los fundadores de la UCR y del Peronismo

Algunos lo llaman destino, otros coincidencia; lo cierto que un 1° de julio dejaban de existir los padres de dos de los movimientos políticos más importantes de la Argentina: Juan Domingo Perón y Leandro N. Alem. 

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El fundador de la UCR

Hace 124 años, más precisamente a las 9 de la noche del miércoles 1 de julio de 1896 de la casa del Dr. Leandro N. Alem habían solicitado un coche. Puntual, el cochero Martín Suárez llegó a la puerta del domicilio, en la calle Cuyo (hoy Sarmiento), entre Callao y Rodríguez Peña.

Como había pasado casi una hora sin que nadie saliese, estuvo por irse, hasta que de pronto apareció, como un relámpago, el diputado Alem. Mientras se subía al carruaje número 1558, preguntó:

-¿Sabés cómo ir al Club del Progreso?
Según el conductor, no habrían hecho más que veinte metros cuando escuchó un estampido. Creyó que había sido un cohete. Además, el sonido de los cascos del caballo contra los adoquines confundían los ruidos callejeros.

Cuando el coche llegó a la sede del club, que por entonces funcionaba en Perú y Victoria (hoy Hipólito Yrigoyen), el cochero repetía: "El doctor Alem se mató…".

Yacía sobre el asiento. Vestía su característico traje oscuro, muy usado, con un corte un poco pasado de moda. Sobre sus hombros, un poncho de vicuña. Junto a su mano derecha había un revólver Smith & Wesson de culata nacarada. Se veían manchas de sangre, algunas en la ropa y otras sobre el asiento. Aún se percibía el olor a pólvora.

Uno de los socios del club que casualmente ingresaba, hizo llamar a la Policía, mientras que el portero José Rodríguez entraba para dar la noticia.

Llevaron el cuerpo al salón del primer piso donde lo depositaron sobre una mesa. Detrás de la oreja derecha se veía el orificio de entrada de la bala.

Alguien cubrió su rostro con el poncho de vicuña que el suicidado traía. Tenía 54 años. Para la medianoche, los alrededores del Club del Progreso eran un hervidero de gente, que se dio cita a pesar del frío y la llovizna.

La noticia cayó como un balde de agua fría entre sus amigos y entre sus adversarios políticos, quienes lo respetaban, aunque algunos no lo entendían. En la redacción del diario La Nación se armó de apuro la crónica del hecho, y destacaron que "hacía mucho tiempo que estábamos distanciados del Dr. Alem en las actividades y apasionamientos de la lucha política. El iba por un camino, nosotros por otro; convencidos él y los suyos de que la senda que seguían era la única buena para llegar seguramente al logro de sus fines patrióticos, y creyendo nosotros con la misma seguridad que la nuestra era la mejor", escribieron al día siguiente. 

Fue un reconocido político argentino, fundador de la Unión Cívica Radical, elegido dos veces diputado provincial y dos veces senador nacional.

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Creador del Peronismo

El fallecimiento de Juan Domingo Perón ocurrió el 1° de julio 1974. Muchos la catalogan como un hecho que paralizó. "Significó un antes y después en la realidad política, social y económica del país; luego de aquel suceso comenzó a desescalar el proceso democrático iniciado en 1973 y terminó sumido en la peor de las dictaduras militares, en 1976", afirman sus compañeros. 

A pesar de las diferencias, la muerte de Perón fue lamentada por todo el arco político nacional y conmovió a distintos líderes internacionales, porque además de ser el primer mandatario del país.

"El General" llegó al gobierno con amplio apoyo popular en las elecciones de 1973 y fue por tercera vez presidente de los argentinos. Todos coincidían que era la persona indicada para gobernar aquel momento, tras 18 años en el exilio continuaba siendo el líder indiscutido del movimiento popular que implantó la justicia social, y logró que los sectores postergados se transformaran  en actores principales de la vida política.

Las frases “Mi único heredero es el pueblo” o “Perón vive en el corazón de su pueblo” cobraron vida desde su desaparición en aquellas jornadas de julio. 

El lunes 1º de julio, a las 14.10, María Estela Martínez de Perón –en ejercicio de la presidencia desde el sábado 29 de junio- anunció a todo el país el fallecimiento del teniente general Juan Domingo Perón. Poco después se conocía el parte médico en que los doctores Pedro Cossio, Jorge Taiana, Domingo Liotta y Pedro Eladio Vázquez certificaban las causas de la muerte de Perón. Decía así: “El señor teniente general Juan Domingo Perón ha padecido una cardiopatía isquémica crónica con insuficiencia cardíaca, episodios de disritmia cardíaca e insuficiencia renal crónica, estabilizadas con el tratamiento médico. En los recientes días sufrió agravación de las anteriores enfermedades como consecuencia de una broncopatía infecciosa. El día 1º de julio, a las 10.25, se produjo un paro cardíaco del que se logró reanimarlo, para luego repetirse el paro sin obtener éxito todos los medios de reanimación de que actualmente la medicina dispone. El teniente general Juan Domingo Perón falleció a las 13.15”.

Poco después de las 14.10 el secretario general de la CGT, Adelino Romero, decretaba –en señal de duelo- un cese general de actividades; medida que fue imitada por Julio Broker, titular de la CGE, quien invitó a los empresarios de todo el país a sumarse al duelo. Por un conflicto que mantenían los trabajadores gráficos con las empresas periodísticas, ese día no aparecieron los diarios en el país, que sólo pudieron dar la noticia del fallecimiento en la madrugada del 2 de julio.

Inmediatamente después de su muerte, los restos de Perón fueron instalados en la capilla de la quinta presidencial de Olivos, vestido con uniforme militar, donde se lo veló hasta las 8 del día 2. A esa hora fueron trasladados a la Catedral Metropolitana, donde arribaron a las 9.40, rezándose una misa de cuerpo presente. Colocado en una cureña, el féretro, flanqueado por granaderos, fue conducido al Palacio Legislativo. Allí permaneció hasta las 9.30 del jueves 4.

Se calcula que mientras el cuerpo de Perón estuvo expuesto en el Congreso, unas 46 horas y media, desfilaron ante el féretro casi 135 mil personas; afuera, más de un millón de argentinos quedaron sin dar el último adiós a su líder. Sin embargo, y a pesar del fuerte aguacero –hasta las 9 del jueves 4 llovieron sobre Buenos Aires 14 milímetros-, una multitud incalculable se concitó a lo largo de las avenidas Callao y del Libertador para rendir homenaje –al paso del cortejo- al presidente desaparecido. Dos mil periodistas extranjeros informaron de todos los detalles de las exequias.

Fuentes: El Historiador, Infobae, La Nación, InfoRegional

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